Nota editorial: el texto fue publicado originalmente en inglés en Mad in America, el 07 de agosto 2026, la traducción al español se realiza por parte del equipo de Mad in México.
Tres nuevos artículos sostienen que la experiencia en primera persona es esencial para la recuperación de la salud mental, al tiempo que destacan el estigma, la confusión de roles y las barreras organizativas que siguen limitando el impacto de los trabajadores de apoyo entre pares.
Esta semana, Mad in America analiza tres nuevos artículos sobre el trabajo de apoyo entre pares. El primer ensayo sostiene que el apoyo entre pares es crucial para la recuperación de la salud mental y que la experiencia vivida de las dificultades de salud mental debe reconocerse como una experiencia especializada a la par de la capacitación médica y psiquiátrica. El segundo estudio revela que los trabajadores de apoyo entre pares a menudo enfrentan estigma por parte de sus colegas. El tercer estudio señala que las barreras sistémicas, la falta de claridad en los roles y la subvaloración de la experiencia vivida son problemas persistentes para los trabajadores de apoyo entre pares y los expertos en experiencia vivida.

La experiencia vivida y el apoyo entre pares como fundamentos de la recuperación
Un nuevo ensayo publicado en el Irish Journal of Psychological Medicine destaca el valor de la experiencia vivida y el apoyo entre pares en la recuperación de los problemas de salud mental. El autor, Mike Watts, del Royal College of Surgeons de Irlanda, sostiene que el trabajo de apoyo entre pares puede ser importante tanto en la recuperación de malestares leves como de afecciones más graves, como la psicosis.
En este ensayo reflexivo, Mike Watts detalla su propia experiencia vivida con la psicosis y su camino de recuperación compartido con su pareja, Fran, lo cual fue posible gracias al apoyo entre pares y a los enfoques de salud mental orientados a la recuperación. En su juventud, el autor tuvo una experiencia negativa con la atención psiquiátrica, donde le diagnosticaron «timidez patológica». Años más tarde, su pareja sufrió una psicosis después del parto. Durante los siguientes tres años, Fran estuvo hospitalizada, le diagnosticaron múltiples trastornos de salud mental, le recetaron enormes cantidades de medicamentos (llegó a tomar 18 pastillas al día) y la sometieron a terapia electroconvulsiva (TEC) y a períodos de aislamiento, sin que se le diera mucha importancia a la recuperación ni al apoyo psicosocial.
Ambos encontraron finalmente esperanza a través de Grow, una organización de apoyo mutuo entre pares. Watts describe cómo esta organización, al hacer hincapié en el apoyo entre pares, los roles sociales significativos, la espiritualidad y la participación comunitaria, les permitió tanto a él como a su pareja alcanzar una recuperación a largo plazo. Watts llegaría a convertirse en el coordinador nacional del programa de Grow. Escribe:
“El tema principal que surgió fue que la recuperación de la enfermedad mental a través de Grow se experimentó como ‘un reencantamiento con la vida’, lo que contradice la observación de Max Weber de que, cuando la ciencia se aplica directamente a la condición humana, tiende a despojar a la vida de su encanto. También contradijo la experiencia de muchas personas para quienes buscar ayuda y recibir un diagnóstico de psicosis había representado el inicio de una vida de discapacidad, dependencia y discriminación social”.
El autor considera que la experiencia vivida y el apoyo mutuo entre pares son componentes fundamentales para la recuperación de la salud mental. Aboga por una visión de la recuperación que vaya más allá del énfasis clínico en la reducción de los síntomas. Esto incluye la recuperación personal, social y experiencial, tanto en los problemas de salud mental leves como en los más graves.
La experiencia vivida de los problemas de salud mental es un tipo de pericia que la formación médica y psiquiátrica tradicional no puede replicar. Estos expertos pueden empatizar con los problemas de salud mental de maneras que los expertos clínicos sin experiencia vivida simplemente no pueden. Esto puede fomentar la esperanza, una conexión más auténtica y menos juicios que los enfoques clínicos y médicos para la recuperación de la salud mental. El trabajo de apoyo entre pares también puede desmantelar el desequilibrio de poder entre los usuarios de servicios/pacientes y los proveedores clínicos. La relación entre el trabajador de apoyo entre pares y el usuario del servicio es de reciprocidad, en la que ambas partes se empoderan y reciben apoyo en su recuperación, en lugar de que un experto intente curar a un paciente que atraviesa dificultades.
El autor describe las principales diferencias entre los paradigmas médico y orientado a la recuperación en psiquiatría. El enfoque clínico se centra en la reducción y estabilización de los síntomas, mide la recuperación mediante indicadores clínicos y está dirigido principalmente por profesionales de la clínica. El enfoque orientado a la recuperación se centra en el sentido, la autodeterminación y la esperanza, define la recuperación de manera subjetiva con base en las metas y necesidades individuales, y está dirigido por el paciente o usuario del servicio con el apoyo de sus pares y la comunidad.
Para que el apoyo entre pares sea efectivo, los sistemas de salud mental deben valorar la experiencia vivida al mismo nivel que el conocimiento médico y clínico, proporcionar una estructura organizativa adecuada para los trabajadores de apoyo entre pares y fomentar el respeto por los roles de apoyo entre pares como iguales junto a otros trabajadores de la salud mental.
Los trabajadores de apoyo entre pares enfrentan el estigma de sus colegas
Un nuevo artículo publicado en la revista International Journal of Mental Health Systems revela que los trabajadores de apoyo entre pares en salud mental (PSW, peer support workers, por sus siglas en inglés) suelen enfrentar el estigma de sus colegas. Este estudio, de autoría de Trishna Chauhan, de la Universidad de Lancashire en el Reino Unido, informa que los PSW responden a este estigma tratando de demostrar la legitimidad y el valor de sus funciones ante sus pares.
Las funciones de los PSW suelen ser malinterpretadas y subestimadas por otros profesionales de la salud. El objetivo de este estudio fue examinar cómo los PSW que trabajan en el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido experimentaban y respondían al estigma de sus colegas. Para lograr este objetivo, la autora realizó entrevistas semiestructuradas a 70 PSW y a sus colegas.
Las entrevistas duraron entre 20 minutos y dos horas y se centraron en las experiencias laborales como PSW, las relaciones en el lugar de trabajo, las percepciones y experiencias de estigma, y las estrategias utilizadas para lidiar con el estigma. La autora analizó las entrevistas e identificó temas comunes entre 36 PSW y 34 miembros del personal de salud que trabajaban junto a ellos.
Los PSWs informaron haber experimentado estigma tanto sutil como explícito. Las formas sutiles de estigma incluían la desvalorización del conocimiento empírico de los PSWs, un trato despectivo y condescendiente, y ser considerados menos profesionales por el resto del personal de salud. Un PSW dijo: «Ha habido algunas ocasiones en las que mi supervisor ha tratado de protegerme de ciertas cosas y no me ha contado sobre pacientes con dificultades y cosas por el estilo… lo cual me hizo sentir un poco menospreciado».
Entre las formas más explícitas de estigma se encontraban el hecho de que los colegas cuestionaran abiertamente la competencia de los PSW, la exclusión de las reuniones de personal y de la toma de decisiones clínicas, y la suposición de que sus antecedentes de salud mental los hacían inadecuados para trabajar en el ámbito de la salud mental. Un PSW relató que sus inquietudes a menudo se descartaban con el argumento de que no se encontraba lo suficientemente bien para desempeñar el trabajo: «Cada vez que intentaba decir que no estaba contento con esto, o que me dieran algún consejo, me respondían: “Bueno, tal vez no estés lo suficientemente bien para este trabajo”».
Los PSW adoptaron tres estrategias principales para manejar la experiencia del estigma. (1) Demostrar compromiso con su rol incluía presentarse como profesionales y cumplir con las reglas y expectativas de la organización. Algunos PSW mencionaron que trabajaban en exceso en un esfuerzo por demostrar su valor ante sus colegas. Un PSW comentó que «no ha tenido ni un solo día libre en cinco años». Otro PSW dijo: «Sentía que tenía que trabajar aún más duro de lo que lo haría si solo fuera un asistente social normal porque sentía que tenía algo que demostrar».
(2) Aprovechar el conocimiento empírico como experiencia especializada implicaba posicionar la experiencia vivida de los PSW como un conocimiento valioso que el resto del personal de salud mental no poseía. Los PSW también solían presentar su experiencia vivida como un complemento a la experiencia clínica y médica de sus colegas.
(3) El uso del rol para obtener beneficios recíprocos incluía que los PSW utilizaran su experiencia para contribuir a su propia recuperación. Un PSW dijo: «Usar tu experiencia definitivamente te ayuda en tu propia recuperación». Otro comentó: «Puedo usar mis experiencias para ayudar a otras personas. Y, francamente, eso me hace sentir un poco menos mal».
Este estudio tuvo dos limitaciones principales. Los relatos de los participantes podrían estar sesgados por recuerdos erróneos o por relatar lo que es socialmente aceptable en lugar de lo que es cierto. Todos los participantes trabajaban en el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, lo que limita la generalización a otras poblaciones.
Las barreras sistémicas, la falta de claridad en las funciones y la subvaloración de la experiencia vivida plantean desafíos para los trabajadores con experiencia vivida en equipos multidisciplinarios de salud mental
Un nuevo estudio publicado en la revista *International Journal of Mental Health Nursing* señala que las barreras sistémicas, la falta de claridad en las funciones y la subvaloración de la experiencia vivida complican la integración de los trabajadores expertos por experiencia (LEW, por sus siglas en inglés, Lived Experience Workers, trabajadores expertos por experiencia) en los equipos multidisciplinarios de salud mental. Los autores, liderados por Olivia Hatchman, de Lively Collective en Australia, consideran que una inclusión sostenible requeriría claridad en las funciones, responsabilidad compartida y abordar las diferentes perspectivas en torno a la recuperación. Sin un cambio en las prácticas y percepciones actuales sobre los trabajadores expertos por experiencia, «la integración de la experiencia vivida en la salud mental corre el riesgo de ser simbólica en lugar de transformadora».
El objetivo de esta investigación fue explorar las perspectivas de los profesionales de la salud mental respecto a la integración de los roles de experiencia vivida dentro de los equipos multidisciplinarios de salud mental. Los autores realizaron entrevistas semiestructuradas a siete personas trabajadoras expertas por experiencia y siete profesionales clínicos de salud mental de Melbourne, Australia. Posteriormente, codificaron los datos de las entrevistas para identificar temas recurrentes relacionados con la integración de la experiencia vivida en los sistemas actuales de salud mental.
Los autores identificaron cuatro temas principales en los datos de las entrevistas. (1) Las barreras sistémicas obstaculizan la integración. Esto incluía que las oficinas de las personas trabajadoras expertas por experiencia estuvieran ubicadas separadas de las de otros profesionales de la salud mental, que hubiera pocos miembros del equipo con experiencia vivida —lo que dificultaba influir en el equipo—, la falta de una incorporación adecuada para los roles de las personas trabajadoras expertas por experiencia, la falta de mentoría, la alta tasa de rotación de estas personas y un marco biomédico dominante.
(2) La falta de claridad en las funciones limita el impacto de las personas trabajadoras expertas por experiencia. La falta de claridad en las funciones de las personas trabajadoras expertas por experiencia a menudo generaba tensión. Las personas trabajadoras expertas por experiencia informaron que tenían que explicar sus funciones a sus colegas repetidamente y que se producía una superposición de funciones con los trabajadores sociales, lo que llevaba a que estos se sintieran amenazados por las personas trabajadoras expertas por experiencia. Los profesionales clínicos informaron que no tenían claros los roles y los límites de las personas trabajadoras expertas por experiencia en los entornos clínicos. Algunos profesionales clínicos también creían que los enfoques orientados a la recuperación utilizados por las personas trabajadoras expertas por experiencia debían equilibrarse con las preocupaciones clínicas debido a posibles repercusiones legales que recaerían exclusivamente sobre los profesionales clínicos.
(3) La actitud defensiva basada en la disciplina actuó como una barrera para la integración. Esto incluyó tensiones en torno a las creencias sobre la recuperación, la autoridad, el tratamiento y los enfoques respecto al riesgo y la autonomía. Las personas trabajadoras expertas por experiencia a menudo sentían que se ignoraban sus aportaciones, que se subestimaba su experiencia y que se daba prioridad a las opiniones clínicas y médicas, a pesar de que se les había asegurado que se utilizaría un enfoque multidisciplinario. Algunas personas trabajadoras expertas por experiencia informaron que tenían miedo de hablar en las reuniones clínicas y que ni siquiera podían terminar sus oraciones sin ser interrumpidos.
(4) Las perspectivas clínicas y de las personas trabajadoras expertas por experiencia a menudo chocaban. Esto incluía diferentes antecedentes, estilos de comunicación y experiencias pasadas. Como resultado de estos choques, algunas personas trabajadoras expertas por experiencia informaron haber tenido que «enmascarar» sus comportamientos, siendo especialmente cuidadosos con el lenguaje para no ser etiquetados como excesivamente agresivos o emocionales. Una persona trabajadora experta por experiencia relató que se le animó a expresarse en las reuniones clínicas, solo para ser reprendido después: «Me han llevado a un lado y me han dicho que mi opinión no se valora… que sea un poco más callado». Las personas trabajadoras expertas por experiencia también mencionaron sentirse inferiores debido a la falta de un título académico formal.
«Siempre digo que cuando eres un trabajador par, tienes que esforzarte el doble. Para que te acepten de verdad, porque no tenemos ese título que nos permita decir: “Soy trabajador social”, “Soy terapeuta ocupacional” o “Soy enfermero”. No tenemos eso. Sí. Así que, para mí, hay que trabajar muy duro. No hay que hacer olas. Me esfuerzo mucho por no hacer olas para que me acepten».
Esta investigación tuvo tres limitaciones principales. Los datos de las entrevistas podrían haber estado sesgados, ya que los participantes reportaron lo que era más aceptable socialmente en lugar de lo que era preciso. El tamaño reducido de la muestra, aunque común en la investigación cualitativa, limita la generalización. Todos los participantes provenían de un solo servicio de salud en Melbourne, Australia, lo que limita aún más la generalización.
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Chauhan, T. (2026). Vivir y lidiar con el estigma laboral como trabajador de apoyo entre pares en servicios de salud mental: una exploración cualitativa. International Journal of Mental Health Systems, 20(1). (Enlace)
Hatchman, O., Buchanan‐Hagan, S., Foster, K., Pemo, K. y Alexander, L. (2026). De la representación a la integración: la experiencia vivida en los equipos de salud mental: un estudio descriptivo cualitativo. Revista Internacional de Enfermería de Salud Mental, 35(1). (Enlace)
Watts, M. (2025). Reflexiones sobre el valor de la experiencia vivida y el apoyo mutuo entre pares en la recuperación de todas las formas de enfermedad mental, incluida la psicosis. Revista Irlandesa de Medicina Psicológica, 43(1), 29–34. (Enlace)






