Neuroqueer: una introducción

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Fuente: https://neuroqueer.com/neuroqueer-an-introduction/

Tra(ns)ducción: La Princesa del Inframundo

Diciembre de 2022

Acuñé el término neuroqueer en un artículo que escribí para una clase de posgrado en la primavera de 2008. Durante los años siguientes, jugué con él en otros trabajos, en conversaciones privadas y en el desarrollo de mis pensamientos y prácticas. Siempre he visto el concepto de neuroqueer o de neuroqueering primero como un verbo y luego como un adjetivo. Esta noción viene informando mi forma de ser y mi enfoque de la vida.

Cuando comencé a publicar piezas de mis escritos sobre neurodiversidad en 2012, aún no estaba listo para lanzar el término neuroqueer al mundo. Quería más tiempo para dejar que hierva a fuego lento, para pensar y sentir mi camino hacia sus matices e implicaciones. Sin embargo, a principios de 2014 lo mencioné en un pequeño grupo privado de Facebook para bloggers autistas y descubrí que mi amiga y colega Athena Lynn Michaels-Dillon también había ideado el término de forma independiente y había estado jugando con él, dejando que se cocine a fuego lento y pensando en publicarlo eventualmente. Otro querido amigo y colega, Remi Yergeau, que también participó en esa discusión, reveló que aunque el término neuroqueer era nuevo para ellos, habían estado pensando en líneas bastante similares y compatibles al jugar con el concepto de “queer neurológico”.

Los tres, Athena, Remi y yo, salimos de esa conversación con una nueva inspiración para introducir el término y su conjunto de conceptos y prácticas en nuestras comunidades y en la cultura en general. Athena y yo, junto con nuestro amigo B. Martin Allen y otros, fundamos la editorial independiente, propiedad de sus trabajadores, Autonomous Press y su sello NeuroQueer Books. Nuestro objetivo era publicar libros con temas neuroqueer (incluida la antología anual de literatura neuroqueer multigénero “Spoon Knife”).

Mientras, otros miembros de ese pequeño grupo de Facebook, que estaban involucrados en la discusión en la que Athena, Remi y yo descubrimos por primera vez que cada quien habíamos estado jugando con el mismo concepto, se emocionaron tanto que comenzaron a difundirlo en varias redes sociales. La palabra prendió como la pólvora, mucho más rápido de lo que habíamos imaginado y de lo que podíamos seguir. Pronto apareció no solo en los espacios de las redes sociales queer y neurodivergentes, sino también en artículos académicos, conferencias y presentaciones de personas de las que nunca habíamos oído hablar.

(El día anterior a escribir este artículo, estaba en el Instituto de Estudios Integrales de California impartiendo un nuevo curso sobre neurodiversidad. Estaba presentando a mis alumnos la terminología básica relacionada con la neurodiversidad, como por ejemplo las nociones de neurotípico y neurodivergente, cuando un joven estudiante me preguntó entusiasmado: “¿alguna vez has oído hablar del término neuroqueer?”)

Fue agradable ver que el concepto prendiera así. Hay una alegría especial en traer algo nuevo al mundo y ver que se vuelve significativo para muchas otras personas a las que uno ni siquiera ha conocido. En su aspecto negativo, la palabra fue apropiada por personas cuya comprensión era mucho más estrecha y simplista de lo que pretendíamos. He visto muchas interpretaciones de neuroqueer e intentos de definición de personas que han adoptado el término, y a veces, esas interpretaciones pierden el punto de lo que realmente vale la pena. Otras interpretaciones son un poco más acertadas, pero demasiado limitadas. Y me encuentro respondiendo: “Sí, bueno, supongo que eso es parte de lo que queríamos…”.

Entonces, ¿qué es neuroqueer?

En primer lugar, debo reconocer que cualquier esfuerzo por establecer una definición “autorizada” de neuroqueer es, en cierto sentido, intrínsecamente condenable y ridículo. Simplemente porque las personas que se identifican como neuroqueer y participan en procesos de neuroqueering tienden a subvertir definiciones, conceptos y autoridades.

Dicho esto, la definición de los ocho puntos que siguen es lo más parecido a una definición. Lo escribí con el aporte y la aprobación de los otros creadores del concepto. Por ende, es una definición aceptada por todos los creadores, en la medida en que tiene cierta precisión y asimismo incluye las diversas prácticas y formas de encarnar esta perspectiva.

Originalmente concebí neuroqueer como un verbo: neuroqueering como la práctica de subvertir, desafiar, perturbar o liberarse de la neuronormatividad y la heteronormatividad simultáneamente. Era una extensión del modo que se usa queer como verbo en la Teoría Queer. Estaba ampliando la conceptualización de la Teoría Queer del queering para abarcar el queering de las normas neurocognitivas, así como también de las normas de género. Y en ese mismo proceso, estaba examinando cómo la neuronormatividad y la heteronormatividad socialmente impuestas se entrelazan entre sí, y cómo la rareza de una se entrelaza con la rareza de la otra.

Así que neuroqueer fue primero un verbo, y al igual que su raíz queer, también fue un adjetivo. Incluso en ese primer artículo en el que usé el término en 2008, lo usé como verbo y como adjetivo. Como verbo, se refiere a una amplia gama de prácticas interrelacionadas. Como adjetivo, describe cosas que están asociadas con esas prácticas o que resultan de esas prácticas: teoría neuroqueer, perspectivas neuroqueer, encarnaciones neuroqueer, narrativas neuroqueer, literatura neuroqueer, arte neuroqueer, cultura neuroqueer, espacios neuroqueer.

Y, al igual que queer, la forma adjetiva de neuroqueer también puede servir como una estrategia de identidad social. Se puede hacer neuroqueer y se puede ser neuroqueer[1]. Un individuo neuroqueer es cualquier individuo cuya identidad, desempeño de género y/o estilo neurocognitivo han sido moldeados de alguna manera por su participación en prácticas neuroqueer, independientemente de su género, orientación sexual o estilo de funcionamiento neurocognitivo con el que nació.

O, para decirlo de manera más concisa (pero quizás más confusa): eres neuroqueer si eres neuroqueer.

Entonces, ¿qué significa neuroqueer, como verbo? ¿Cuáles son las diversas prácticas que caen dentro de la definición de “neuroqueering”?

  • Ser a la vez neurodivergente y queer, con cierto grado de conciencia y/o exploración activa en torno a cómo estos dos aspectos del propio ser se entrelazan e interactúan (o son, quizás, mutuamente constitutivos e inseparables).
  • Encarnar y expresar la neurodivergencia de uno de manera que también “queerizar” “el desempeño de género, sexualidad, etnicidad y/u otros aspectos.
  • Involucrarse en prácticas destinadas a deshacer y subvertir el propio condicionamiento cultural y los hábitos arraigados de desempeño neuronormativo y heteronormativo, con el objetivo de recuperar la capacidad para dar una expresión más compleja a nuestros potenciales e inclinaciones singularmente extrañas.
  • Involucrarse en el queering de los propios procesos neurocognitivos, alterándolos intencionalmente de manera que generen un aumento significativo y duradero en la divergencia de los estándares culturales prevalecientes de neuronormatividad y heteronormatividad.
  • Investigar, encarnar y/o experimentar la neurodivergencia propia, como por ejemplo se aborda lo queer en la teoría queer, los estudios de género y/o el activismo queer.
  • Producir literatura, arte, becas y/u otros artefactos culturales que pongan en primer plano las experiencias, perspectivas y voces neuroqueer.
  • Producir respuestas críticas a la literatura y/u otros artefactos culturales, enfocándose en caracterizaciones intencionales o no intencionales de neuroqueer y cómo esas caracterizaciones iluminan y/o son iluminadas por vidas y experiencias neuroqueer reales.
  • Trabajar para transformar los entornos sociales y culturales con el fin de crear espacios y comunidades, y en última instancia, una sociedad en la que se permita, acepte, apoye y fomente la participación en cualquiera o todas las prácticas anteriores.

Esta definición no es una “última palabra” autorizada sobre el tema, porque sería una tontería intentarlo. Más bien, espero que esto se tome como un amplio “work in progress[2] a partir de la cual podrían proceder más teorías, prácticas y juegos.

¡Feliz neuroqueering!


[1] “One can neuroqueer, and one can be neuroqueer.”

[2] “obra en progreso” o “trabajo en construcción”

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