Las Fuerzas Subterráneas, entrevista a Julio Srur

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“Los cuentos fueron escritos a partir de impulsos físicos” Julio Srur.

Julio Srur (Buenos Aires, 1980) es autor del libro de relatos Viaje de la ilusión primaria (Arkadia Publishers, Helsinki, 2013). Parte de su obra ha sido publicada en revistas literarias de Argentina, Finlandia y Nicaragua. Recibió el premio Nuevo Sudaca Border 2010/11, fue finalista del concurso Audiocuentos (Una Brecha, 2019) y obtuvo una mención en el Concurso de Letras del Fondo Nacional de las Artes 2021 por su libro de poemas Para llegar al mar.

Vivió en San Carlos de Bariloche, Los Ángeles (Estados Unidos) y en las ciudades finlandesas de Tupos, Kempele y Helsinki. Actualmente reside en Buenos Aires.

Las fuerzas subterráneas, finalista del premio Bernardo Kordon, es su segundo libro de cuentos.

Alan Robinson: ¿Cómo llegaste a publicar en Finlandia?

Julio Srur: Por una combinación de azar y generosidad. Viví ocho años en Finlandia y mi último trabajo fue en una librería y Centro Cultural, Arkadia International Bookshop. Ahí conocí al dueño que hablaba español, Ian Bourgeot, quien sería mi primer editor y luego un gran amigo.

AR: ¿Qué diferencias hay entre tu libro de cuentos “Viaje de la ilusión primaria” y “Las fuerzas subterráneas”?

JS: “Las fuerzas subterráneas” es un libro enteramente de cuentos, a diferencia de “Viaje de la ilusión primaria” que incluía una parte de prosa poética. Los temas, como las obsesiones, tal vez pertenezcan a la misma familia (en palabras de Lilian Ivachow, sobre seres que han perdido la brújula, entre el salvajismo a puro galope y una desaforada necesidad de amor). “Las fuerzas subterráneas” es también un libro más directo, estructuralmente.

AR: ¿Aparecen en tu literatura personajes con rasgos de las ciudades donde viviste?

JS: Estoy seguro de que aparecen esos rasgos de una manera que no soy del todo consciente, no sólo en los personajes, sino también, y quizás fundamentalmente, en una especie de cosmovisión, que luego se traduce, o intenta traducirse, también de una manera inconsciente, en lo que uno escribe. Las montañas y los lagos de Bariloche, como el silencio, el frío y la oscuridad finlandesa, están dentro de mí por más que los cuentos transcurran en otros sitios o traten, en apariencia, otros temas.

AR: ¿Qué lugar ocupan los premios en tu trayectoria?

JS: Ocupan un lugar de antídoto pasajero contra los ataques personales que uno suele hacerse a sí mismo. Un antídoto igual de mentiroso que esos ataques propios, quizás algo necesario también, para creer en la fantasía de un equilibrio. Una ficción, digamos, donde a veces, por falta de voluntad, aceptamos el teatro

AR: ¿Tus cuentos llevan a quienes los leemos al territorio de lo monstruoso?

JS: La verdad es que no estoy seguro adónde llevan. Tiendo a pensar que cada lectura es personal y colectiva (en una conversación invisible), atravesada por muchas corrientes y que el escritor, si existe un escritor, no domina la situación, ni la dirección. En este sentido, los cuentos fueron escritos a partir de impulsos físicos. Puedo imaginar una historia, una imagen, un disparador, un personaje, etc, pero lo que me impulsa a intentar escribir algo que se manifiesta de esa manera, para bien o para mal, es una fuerza física interior. Confío en el cuerpo, traiciona menos que la mente al estar más anclado en sensaciones inmediatas (aunque el cuerpo tiene su memoria) y no en las especulaciones de los fantasmas, que también hay que atenderlas, y en cierta intuición, como si fuera el inicio del diálogo de un iceberg. Después no suelo preguntarme demasiado qué hay debajo, tampoco confiaría en mi propia percepción, creo que hay algo más profundo, inaccesible, que en definitiva, tal vez, lo hace más tolerable. Aclarado esto, Alejandra Laurencich habla en la contratapa de que los cuentos se instalan en un territorio de monstruosidad y Sebastián Maturano, editor de Borde Perdido, coincide con cierto lugar de terror, locura y momentos que asoman hacia lo paranormal. También Sebastián y Ian Bourgeot me hicieron ver que hay momentos de humor, algo que yo no me daba cuenta. Y por último, pienso en una zona de resistencia de la que habla Lilian Ivachow, es decir, una esperanza en medio de lo incomprensible.

El libro de cuentos “Las fuerzas invisibles” de Julio Srur se puede comprar haciendo “click” en este enlace.

Para contactar con Alan Robinson pueden escribirle a:

[email protected]

Para saber más sobre su trabajo y su obra pueden acceder a su sitio:

www.alanrobinson.com.ar

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