El Cuerdismo – Conversación con Alan Robinson

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San Francisco de Asís con un emoticon sobre la cara, portada del libro El Cuerdismo de Alan Robinson

“quienes intentamos hacer arte tenemos la responsabilidad de compartir la belleza”

A mediados del mes pasado tuve el gusto de poder platicar con Alan Robinson acerca de su libro El Cuerdismo, su trayectoria profesional, su trabajo en el activismo y sobre la posibilidad de seguirnos pensándonos y cuestionándonos; una conversación que tuvo lugar a través del espacio virtual, una de las pocas ventajas que nos ha dado la situación actual, el poder unirnos a la distancia.

Alan Robinson nació en 1977 en Buenos Aires, Argentina. Egresó como licenciado y profesor de arte dramático. Trabaja como docente, escritor y director. Fue becario del Fondo Nacional de las Artes y el Instituto Nacional del Teatro.

Ganó el premio «20 años de teatro social argentino». Fundó la compañía “Gota.Teatro” y la compañía “Los Hermanos”, de la cual actualmente es director.

 Publicó los libros “El eskape del panóptico”, “Actuar como loco”, “La ley de la locura”, “Jorgino”, “El cuerdismo” y «Teatro del viento». Realizó presentaciones, talleres y funciones en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

La primera pregunta con la que me gustaría ir arrancando para saber más de ti, cual es el  trabajo que has realizado, cuales son los proyectos que has realizado, y cuales son los proyectos en que estás trabajando en este momento.

En este momento estoy trabajando como escritor en dos novelas, una novela en la primera persona del femenino, y otra novela en segunda persona, una de ellas trata sobre, una novela de viajes inspirada en mis bitácoras de andinismo, porque una de las actividades que yo hice durante muchos años de mi vida, unos 20 años, es andinismo, y esa novela está en primera persona del femenino, la novela de viajes, está dedicada e inspirada en una gran amiga que se llama Valeria Leyva, que profe de filosofía que yo tuve en mi juventud, esa es una novela que estoy trabajando.

Después, otra novela en que estoy trabajando está inspirada en un diario que fui publicando, durante el primer año de la pandemia, y también en un experimento que estuve haciendo en un centro de salud mental.

Estoy también, de a poquito en Argentina, regresando como director a dar funciones de dos espectáculos teatrales, uno de ellos se llama “Dominico enjuiciado” que ahora va a hacer una gira por el sur de la provincia de Buenos Aires, Argentina está organizada en provincias, la Ciudad de Buenos Aires queda en la provincia de Buenos Aires, así que ahora a final de octubre, este espectáculo (Dominico enjuiciado) va a ir a hacer una gira al sur de la provincia de Buenos Aires.

Hace poco, otro de mis espectáculos, que dirijo, que se llama “Daría mi memoria por volverla a ver”,  dio una función en un festival de grupos de teatro independientes de Argentina, un encuentro entre grupos. Y también estoy trabajando, me ofrecieron un trabajo, en la Agencia Nacional de Discapacidad, para promover la inclusión laboral de artistas con discapacidades.

Estos son algunos trabajos que estoy haciendo, este año también estoy trabajando como docente, como docente de guion, para una provincia en Argentina que se llama Mendoza, estoy dando un taller de guion para escribir cine; estoy dando un taller literario, individual, y hasta ahí.

Bueno, mis trabajos a lo largo de la vida son muchos, son un montón, trabajé muchísimo a lo largo de mi vida, hice de todo, desde malabares en la calle, pasando la gorra, que para mí es un trabajo, hasta producir videos audiovisuales de músicos de todo Argentina para la televisión pública de Argentina, hice de todo, tengo 44 años, empecé a trabajar a mis 19 años y yo creo mucho en la dignidad del trabajo, por eso no me los acuerdo, los tengo anotados en mi curriculum que es largo.

Justo, pensando en el libro de El Cuerdismo, yo pensaba en el trabajo, en la trayectoria que has realizado, y se me viene a la mente Alan como senderista, como actor, autor, escritor y director, y yo no sé si tu lo consideras dentro de, pero también el activismo, finalmente yo los consideraba en un mismo eje, que se va conectando a lo largo de tu trabajo, ¿cómo lo pensarías tú?, por ejemplo, ahorita mencionas estar trabajando en un libro sobre el andinismo, y para mí fue una muy grata sorpresa encontrarme eso en el libro de El Cuerdismo, yo no esperaba una referencia así, me imaginaba el paisaje que ibas pintando, entre las montañas, y en lo personal esa parte me llegó mucho, la idea de la soledad en la montaña y construir el viaje de esa manera, en lo personal me daba una sensación entre entusiasmo, nervios, y tú mencionas en alguna parte que uno no se pierde, porque nadie es pérdida, sino que uno se desorienta, y eso me toca mucho porque siempre me he considerado como una persona muy desorientada que se “pierde” mucho, entonces ese cambio de sentido a las palabras, me gusta un montón. Así que aprovechando eso, ¿para ti que es el senderismo?, porque veo que es mucho más que un hobby o una simple actividad.

Que linda pregunta, ¿Cómo es el senderismo para mí?, bueno, primero me voy a animar a compartirte algo que creo no está en El Cuerdismo, porque luego no me acuerdo de las cosas que escribo, porque en el momento en que las escribo, las escribo de esa manera y es sagrado, porque las palabras para mí son sagradas.

La relación entre desorientarse y perderse se da a partir de algunos debates que yo tuve con mi mamá, cuando mi papá en la última etapa de su vida con demencia se desorientaba. Mi mamá me decía que se perdía, que era peligroso y que entonces no podía salir a la calle, yo le decía que no, y mientras discutía me fui dando cuenta que en realidad mi papá se desorientaba, porque nadie se pierde, nunca, la gente no se pierde, la gente sigue estando en nuestra memoria, aún después de muerte.

Yo no sé porque publiqué ese capítulo como primer capítulo de El Cuerdismo, el capítulo del senderismo, me lo traje acá porque sabía que iba a hablar con vos, y tenía muchas ganas de hablar y hacer está entrevista, yo lo titulé como una anécdota ese primer capítulo, yo estuve desorientado en la montaña, yo estuve desorientado solo en la montaña, porque hay algo que en senderismo o en andinismo, que se llama la técnica del solitario, es una técnica muy arriesgada y muy difícil que consiste en hacer largas travesías de más de un día, solo o sola en la montaña, y en varias oportunidades yo me desoriente y estuve un día, dos días buscando el camino por el que iba, de hecho, yo se leer mapas, cartas topográficas, y se usar brújula, pero aún así me he perdido, y la sensación de estar desorientado en la montaña, puede llegar a ser muy desesperante, como “me voy a morir” porque si no encuentro el camino de regreso en algún momento se me acabará la comida y si no sé cazar algún animal me moriré, porque encima yo hago alta montaña, y en la alta montaña ni siquiera tenés árboles, arbustos u hojas para comer, tenés las piedras, hay muy pocas raíces, muy poco verde, donde hay arroyos siempre hay verde.

Y bueno, de ahí viene, para mí el andinismo siempre fueron como viajes espirituales, como algo muy sagrado, siempre me llevo cuadernos y escribo, mis bitácoras de viaje, y bueno, para mi es eso, algo sagrado, no deportivo, para mí no es deporte.

Yo nunca lo he hecho pero con la imagen que planteas puedo imaginar la situación, en algún punto puedo trasladar la idea de sentirme desorientado a la misma ciudad, incluso rodeado de gente uno puede sentir esa soledad. Me gusta mucho que con esta anécdota se arranque el libro, y haciendo memoria, me acuerdo que dentro de esa misma anécdota, se menciona un comentario que te hace un médico psiquiatra, que te dice que no vayas a la montaña, que le parecía que era peligroso que fueras solo, además era un médico que no tenía ninguna experiencia en el tema, y por medio de esa anécdota y ese comentario, uno se puede ir haciendo a la idea de lo que va tratando el cuerdismo, de como estas profesiones, estos supuestos expertos buscan decirle a las personas como comportarse, como entender, sin que ellos tengan realmente una idea de lo que es la experiencia. Así que haciendo un poco el salto, podrías contarnos un poco, ¿qué es el cuerdismo, qué implica? ¿Cuál es la importancia de esta idea?

Yo al libro le puse de título El Cuerdismo, porque, supuse que era un buen título, no sé si es un buen título para el libro, porque el libro trasciende lo que es el primer capítulo donde se plantea esta indicación de un psiquiatra, que en su vida hizo andinismo, se atribuye así mismo el poder de prohibirle a un paciente hacer andinismo, un paciente que además que contaba con alta experiencia en andinismo, lo cual de alguna manera a mí me coloca en un lugar de poder reírme un poco de estas seudociencias de salud mental, la narcoterapia, son cosas que en un punto en El Cuerdismo, en este libro, me lo tomo con humor, “¿qué me va a decir un psiquiatra si puedo o no ir a la montaña?” si no sabe nada de la montaña.

Entonces, El Cuerdismo es un libro de no ficción, como libro (mí libro), es un libro que por un lado es de ficción y no ficción, por ejemplo, Actuar como Loco, que es otro de mis libros, es un ensayo, Jorgino, es una novela, El teatro del Viento, es un libro de dramaturgia, de obras de teatro, El eskape del Panóptico es una obra de teatro, pero, El Cuerdismo es un libro al que es difícil colocarle un género, porque como libro habla por sí mismo, tiene cartas, tiene cuento, tiene  teoría pedagógica, tiene diario, tiene los que son considerados los géneros chicos de la literatura, y el título del libro en relación a lo político, también puede ser leído como un ensayo, un ensayo sobre la cordura, la razón, la norma, como sistemas de opresión social, hacía las personas que no son cuerdas, que no son normales y que no son razonables, entonces, puede ser leído desde ese ángulo.

Justo este comentario me hace pensar en como fue mi propia lectura del libro, cuando recién entre en contacto con el libro esperaba que fuera más un acercamiento teórico al cuerdismo, pero al ir entrando en el libro vi que me iba llevando por diversos caminos, cosa que además es muy entretenida, se vuelve una lectura muy agradable el ir y venir entre los formatos [literarios que conforman el libro], que a parte están muy bien manejadas esas transiciones, no se sienten como fragmentos de “algo” puestos en un solo lugar, entonces, con esto que comentas lo entiendo más, el pensar como este libro nos va encaminando a que nos cuestionemos también que es lo que está pasando alrededor, la influencia que tiene la narcoterapia, la psiquiatría, en distintos medios y situaciones, y esto me lleva a retomar lo que comentabas de que la “palabra es sagrada” y como cambiar el sentido de la palabra le da un valor muy distinto a las experiencias o situaciones, ¿pudieras comentar o explicar un poco más este uso que le das a la idea del performance?, porque en esta primer parte del libro también se menciona, como a estas cuestiones del delirio las tomas y en lugar de ponerlas en categorías médicas-psiquiátricas, le das este sentido de performance. ¿Cómo llegaste a ese uso de la palabra y que sentido es el que le das?

Está bueno eso que comentas, también tiene poesía, tiene tres poesías se me olvidaba eso, yo creo que el libro se tenía que escribir de esta manera, como una lectura sencilla, amable, con ritmo. A mí me gusta que una lectura tenga ritmo para quienes la leen, que no haya que hacer un esfuerzo, Borges, en Argentina, decía que no debería de existir la bibliografía obligatoria, porque leer debería de ser algo placentero, algo agradable, si un libro nos aburre no hay porque terminarlo.

Volviendo sobre lo que decías, yo el libro también lo escribí desde ese ángulo, fue algo que me propuse, que el libro no explique que es el cuerdismo, que eso es una tarea de quienes lean, si les interesa averiguar que es el cuerdismo, y me parece que eso podría considerarse un gesto estético, como un gesto estético, si se quiere neurodivergente, ese gesto de traicionar, de buena manera las expectativas de quienes leen esperando una explicación académica, también la tapa, el diseño de arte, estuvo pensado, en la tapa está Francisco de Asís con un emoticon, claramente es una broma, el diseño de arte lo hizo Renata Cymlich… y el diseño editorial lo hizo Eric Robinson, y eso también es parte del libro, no quería dejar pasar eso, pero olvidé lo que me preguntabas.

Eso me gustó mucho, el como al final no era la intención el dar una definición y la responsabilidad cae en quien se acerca a la lectura, eso me hace darle una mirada distinta al libro, pensando que yo me acerque en el sentido distinto al que planteas, pero me fue encaminando a querer seguir buscando y preguntando, pero la pregunta era sobre el cómo la palabra le da distintos sentidos y puede cambiar o darle vuelta completamente a una situación, refiriéndome a lo que mencionas del delirio como un performance, fuera de cualquier cuestión médica-psiquiátrica, clínica, etc.

Es difícil, pero voy a tratar de hacerlo sencillo, en lengua simple como dice Vicente Zito Lema, poeta y escritor argentino, amigo mío; la performance, por ejemplo, hay un performer mexicano Guillermo Gómez Peña, que dice algo muy gracioso, dice, “mis amigos chamanes dicen que soy un chaman que perdió su camino”, me parece como una síntesis de lo que es un performance, o que hace un performer o una perfomera, trabajé sobre eso en un ensayo en otro libro mío, Actuar Como Loco, ahí empecé a trabajar la idea de la performance teóricamente, ahí está escrito más teórico, más como ensayo, en El Cuerdismo no, ya ahí es otro tipo de libro, otro estilo, algo mucho más popular, más accesible si se quiere, que intenta salirse de las lecturas académicas o academicistas.

Lo que tiene la performance es que es difícil describirla, por suerte, siempre logra escaparse de las definiciones la performance, esto nos ayuda a quienes hacemos arte, quienes intentamos hacer arte, a apropiarnos del lenguaje, decir, “performance será aquello que yo decida que es performance”, la performance es heredera del happening, pero el happening era un estilo, un lenguaje mucho más definido, la performance es heredera de las instalaciones artísticas, pero la performance es más libre, más liberada si se quiere.

Vamos a poner un ejemplo, en Argentina una directora de teatro, Vivi Tellas dice que Jorge Bonino, un actor argentino, fue el primer performer argentino, antes de que existiera la performance, de esta manera lo que Vivi Tellas da a entender es que aquellas obras de Jorge Bonino, algunas de sus obras pueden considerarse brotes psicóticos o performances, dependiendo del contexto donde suceda, entonces, en arte hay algo que se llama estética, poética y ética; yo hice muchísimas obras con determinados resultados estéticos, y también tengo publicados varios libros, cada uno con determinadas características estéticas, las poéticas son aquellos procedimientos de los cuales nos valemos quienes intentamos hacer arte para llegar a determinados resultados estéticos, y la ética vendría a ser aquellos dilemas morales que enfrentamos quienes intentamos hacer arte.

Entonces los procedimientos, la poética, también va a depender de cada artista o cada persona que intenta hacer arte, por ejemplo, para escribir teatro, cuando escribimos los diálogos, los escritores o escritoras, escribimos lo que dicen los personajes, entonces,  para escribir lo que dicen los personajes, ¿que nos conviene? Escuchar voces, escuchas las voces de los personajes, porque es más genuino, más fluido, si escucho las voces de los personajes y las escribo tiene una fluidez, distinta la escritura a si imagino lo que dicen los personajes, una cosa es imaginar el discurso de los personajes y otra escuchar sus voces, eso es poética, pero, ¿qué pasa si escuchamos las voces de los personajes?, bueno, ahí viene lo que preguntabas al principio, se nos puede decir que escuchar voces es un síntoma de enfermedad mental, entonces, volviendo a la performance, una performance puede ser interpretada culturalmente con carácter estético o puede ser interpretada con carácter sanitario, si es interpretada con carácter sanitario las reacciones serán sanitaristas, si es interpretada con carácter estético las reacciones ante la performance serán contemplativas, no habrá necesidad de intervenir ante la performance.

La idea o la propuesta que algunos de mis libros aparece, sobretodo, en Actuar Como Loco y en El Cuerdismo, que son libros sobre los procesos artísticos, mi propuesta, tiene que ver con que todo brote psicótico es una performance mal interpretada, entonces, el problema es cultural, el problema no es que dejen de existir los brotes psicóticos porque eso es imposible, no va a suceder, la historia de la humanidad lo demuestra, desde que el ser humano tiene consciencia de su propia muerte existe con distintos nombres aquello que hoy se denomina como brote psicótico, entonces aquello que hoy se denomina como brote psicótico es constitutivo de la naturaleza humana, no es algo que está fuera de la naturaleza humana como decía Foucault, él decía que no es algo que está en la naturaleza sino en la sociedad, bueno, pues se equivocaba, entonces, como eso que hoy se denomina brote psicótico es constitutivo de la naturaleza humana, no se puede eliminar, es imposible, es como que pretendan que los seres humanos dejemos de tener ojos, nariz, orejas,  boca y piel, no se puede, es absurdo, es un proyecto genocida si se quiere, entonces, como eso es constitutivo y no va a dejar de suceder, lo que si se puede cambiar es la forma en que las sociedades, y sobretodo, la cultura reacciona ante ese fenómeno, por eso, lo que yo sostengo es que si ese fenómeno lo interpretáramos como un fenómeno performático, performativo, estético, actoral, más vinculado con las artes escénicas, que eso que sucede es algo del orden actoral, de lo escénico, en un plano  inconsciente, porque los actores cuando actúan, en una obra de teatro por ejemplo, no necesariamente tienen que estar conscientes, de hecho es deseable que pierdan la consciencia en algún momento de la obra de teatro y que luego la recuperen.

Entonces, para tratar de hacer el recorrido, la idea de performance tiene que ver con las artes escénicas, el arte dramático, con el arte del actor, pero la performance puede suceder por fuera del teatro, como el Teatro Invisible, una estética que inventó el brasileiro Augusto Boal, el Teatro Invisible es hacer teatro, actuar, sin que los espectadores sepan que están viendo una obra de teatro, bueno eso también es performance, el Teatro Invisible.

Creo que parte de lo importante, en este sentido, es que si lo apreciamos desde una cuestión más estética, se elimina el prejuzgar desde una cuestión normativa, patologizada, al apreciarse desde lo estético es un performance que en algún momento termina y se continúa con otra cosa, que es un discurso que en comparación con los discursos psiquiátricos, plantean que pareciera no hay distinción o fin entre un estado y otro; y prejuzgan y patologizan.

Lo que creo que sucede es que, creo que estos postulados, mira te voy a contar una cosa, yo en este recorrido aprendí mucho de un fenómeno sincrético que llegó a Argentina a través de México, en la década del 90, en Argentina a partir de las jornadas de paz y dignidad, llegaron ceremonias de tabaco, luego ceremonias de temazcales y luego de búsquedas de visión, llegaron a través de Uruguay, bueno porque a Argentina y Uruguay nos separa únicamente un río y somos dos países que tenemos mucho en común, la cultura rioplatense, por el Río de la Plata, hay mucho contacto cultural, el maté por ejemplo, el maté es tan argentino como uruguayo, hay mucho contenido en común, el tango, el carnaval, la milonga, se comparte mucho.

Entonces, yo empecé a participar en la década del 2000, principios 2001-2002, participé de mis primeras ceremonias del tabaco, y cuando empecé a participar de esas ceremonias cuidando el fuego y me enteré de donde venían estas ceremonias, esas ceremonias vienen del Norte de México, de la comunidad Lakota, 20 años después estoy hablando con un mexicano sobre un libro que escribí, las vueltas de la vida, y aprendimos en Argentina, me encontré con algo que al día de hoy viene siendo muy importante en mi vida, yo este fin de semana festeje mi cumpleaños en una ceremonia temazcal [fin de semana del 09-10 de octubre], al día de hoy sigue siendo muy importante.

Hubo un hombre de medicina que se llama Aurelio Díaz Tekpankalli, que a mí la historia que me contaron es que a él, el consejo de ancianos de la comunidad Lakota, le había dado permiso para hacer algunas modificaciones en las ceremonias y compartirlas con los blancos y las blancas, las personas urbanas, esa fue la historia que a mí me llegó, entonces, yo empecé a participar en las ceremonias y me hacían y me hacen muy bien, a mi bienestar, a mi buen vivir y ahí, me encontré justamente con esto de la búsqueda de visión, y con que la escucha de voces y el vislumbrar visiones lejos de estar patologizados les tenían alta estima, de hecho, la ceremonia de búsqueda de visión es La Ceremonia de búsqueda de visión [se hace énfasis en La Ceremonia, para recalcar la importancia que esto tiene], y de hecho, como me llegaron a mí se les llama, en Uruguay, “subir a la montaña”, ahora en Argentina se están empezando a hacer en Córdoba, y subir a la montaña para mí también siempre fue algo natural en el andinismo.

Entonces, cuando yo me encontré con estás ceremonias, con un camino, como una especie de camino de aprendizaje, sincrético, obviamente, porque se da un fenómeno de cruce de culturas, de paradigmas, con cosmovisiones, y es algo muy, un punto, no extraño, pero fuera de lo ordinario, porque una persona urbana practicando una ceremonia ancestral, modificada, de una comunidad de otro país, en Centroamérica, una cosa rara, pero bueno, es hecho con respeto, con cuidado, con amor, con belleza, estoy convencido que hace bien a la comunidad, es un bien a la comunidad, aporta muchísimo.

Y ahí, yo me encontré con el tema de que las personas que tienen visiones, escuchan voces, lejos de ser considerado como un defecto, es considerado como virtud, o los mensajes que algunas personas recibimos en nuestros sueños, a la noche, por ejemplo, yo tengo un diario de sueños, donde voy anotando mis sueños y pesadillas, y también tengo un diario del día, tengo un diario de la noche y uno del día como escritor, el diario del día lo uso para escribir cuando está el sol, el diario de la noche lo uso para escribir cuando está la luna, cuando el sol se fue, entonces, todo eso lo fui aprendiendo de a poco, entre mi trabajo artístico, mi trabajo con el fuego, porque yo cuido el fuego en estas ceremonias, y también mi trabajo solidario en el activismo, y fue muy lento, muy a poco, y sigue siendo un proceso de búsqueda en el cual son más las preguntas que tengo que las respuestas.

Me quedo pensando en esto último, son más las preguntas que las respuestas, y en este camino que vas trazando y no sé si fue esa la intención de este libro, pero al irlo leyendo se siente tú compañía a través de, es esta compañía que no te va dando las respuestas, sino que te va mostrando y forzando a preguntarte, a pensar que rumbo va tomando, es una compañía-guía la que se siente a través del libro. Ahorita tú mencionas estos trabajos, cuidando el fuego, el trabajo solidario en el activismo y también el trabajo como escritor, docente, actor y director, ¿en qué momento se juntan estos trabajos o como mantenerlos separados si es que es necesario separarlos, o crees que están entrelazados y no hay uno sin otro?

Es muy buena la pregunta y muy difícil responderla también, bueno, no hay uno sin otro es verdad, pero, mi trabajo solidario, tienen consecuencias y también, por ejemplo, el haber hecho público como artista que yo recibí distintas etiquetas psiquiátricas y haber hecho público que sobreviví tratamientos narcoterapéuticos y las obras que hago también tienen consecuencias, ¿Qué pasa? Y acá viene lo bueno, lo difícil, separar las cosas.

Hay algo que yo llamo la representaciones culturales o sociales, las figuras, Borges también, Borges se refería a Jorge Luis Borges como otra persona en las entrevistas, porque, te voy a poner un ejemplo para que se entienda, a mí a veces en mi whatsapp  personal, aparecen mensajes de gente que yo no conozco pidiéndome respuestas que yo no les puedo dar, con urgencia, desconocidos pero con urgencia, pidiéndome soluciones a problemas emocionales que están atravesando, pero con urgencia, y yo no sé quienes son, entonces, ¿qué pasa?, ahí aparece el problema de los medios de comunicación, yo estoy en una etapa que no tengo muchas ganas de dar entrevistas por este problema, por las representaciones sociales y culturales que se arman, en Argentina cuando publiqué Actuar como Loco, empecé a dar muchas entrevistas y se armó una representación en las entrevistas que tenía que ver con “Alan Robinson resiliente que puede hacer obra”, no como algo bueno, y eso es mucha exigencia, porque yo tengo que ocupar el rol social del artista, activista, solidario, resiliente, que tiene conocimiento sobre como se puede sobrevivir a determinadas injusticias sociales y yo no puedo responder a eso, porque es mucho, yo no puedo ocupar ese rol, o también en el sentido contrario, a mí me han acusado de ser un “falso loco” y de lucrar con mi propia experiencia vendiendo libros, me han acusado activistas de la locura de eso, no es que me hayan acusado psiquiatras, los psiquiatras me acusaron de otra cosa, me acusaron de ser una persona peligrosa para el orden social, lo cual supongo algo de razón tienen [reímos] eso lo digo en broma, yo ya atravesé la destitución subjetiva, por suerte, ya no creo en la doctrina del sujeto, yo no soy un sujeto como sostiene Freud, no soy un sujeto, no estoy sujetado a lo que exige la cultura y la sociedad, soy un sujeto de la sociedad.

Pero volviendo, lo que yo trato los últimos años, y sobretodo, desde que nació mi hija hace 11 años, es ordenarme el tiempo y el espacio, en los espacios públicos no entregarme al escarnio, a la antropofagía social en la que se nos pretende colocar a algunas personas, porque, a mi no me interesa ocupar, la representaciones que se espera de un artista, lo puse en El Cuerdismo, un artista tiene que ser esto, tiene que poder producir obra, el arte no tiene que ser productivo, y mucho menos comercial, si está bueno vender libros, vender entradas y tener algo de dinero para pagar las cosas, pero no tiene que ser productivo, yo no soy un buen artista porque produzco o un mal artista porque no produzco, entonces esas representaciones sociales, si le sumamos las representaciones sociales como activista, por ejemplo, ahora tengo que dar un conversatorio en Argentina y no tengo ganas de hacerlo, bueno dos conversatorios, porque, primero los hago solidariamente, y además solidariamente estoy haciendo otras cosas el Grupo de Apoyo Mutuo y las ceremonias de temazcal y de tabaco, y segundo porque son para profesionales de la salud y en parte me aburre todo eso, porque me piden que hable de salud mental y yo no tengo ganas, no me interesa hablar de salud mental, honestamente, antes si, yo entraba en el juego de hablar de salud mental, con perspectiva de derechos humanos, y supongamos del 2013 al 2021 participo en espacios activistas con perspectiva de derechos humanos en salud mental, y en Argentina no he visto grandes cambios más que alguna organización de usuarios de salud mental, exusuarios de salud mental, que han emergido y por lo general yo participé en todas, las poquitas que hay en Argentina, yo participé en su fundación justamente para que sean los usuarios y usuarias de salud mental o ex usuarios y ex usuarias quienes puedan sostener las actividades y el discurso en primera persona.

Entonces, volviendo a tu pregunta, que es muy difícil de responderla, yo intento mantener las cosas separadas por el bien, por la salud familiar, por el bienestar familiar, de la intimidad familiar, que los problemas políticos no entren a casa, para también preservar la crianza de mi hija, cuidar la crianza de mi hija, y que cada cosa, en crecimiento de mi hija vaya teniendo los tiempos que ella pide, no los tiempos que yo quisiera imponerle, no le quiero imponer tiempo, no le quiero imponer nada, pero si tengo que responder como padre a lo que ella va pidiendo, necesitando, queriendo saber, entonces, algunas cosas yo intento preservar la intimidad del hogar, la crianza de mi hija, e intento separarlas, y lo que puedo hacer lo hago y lo que no puedo hacer no lo hago, pero también tengo que dar entrevistas, porque tengo que dar a conocer mi obra, para que la gente compra los libros o vaya al teatro, y bueno, ahí hay como una negociación cultural que tengo que dar, si yo quiero seguir vendiendo libros, vender entradas al teatro o seguir dando clases y que eso sea una fuente de ingresos económicos tengo que dar entrevistas, en algún punto son necesarias y entender que lo que viene después, no lo puedo manejar yo.

Lo máximo que me ha pasado es tener que bloquear en redes sociales a alguna gente que empieza a trollear, que me dice cosas que son en primero injustas, y segundo, falsas.

Me puedo imaginar un poco esta situación donde se te exige una respuesta, la exigencia de una respuesta que resuelva toda inquietud o problemática fuera del alcance de uno. Pensado ahora en el tema del teatro, de las obras, ¿el teatro, el arte, podría ser considerado una herramienta pedagógica? Pensando en que tal vez situaciones sociales o políticas puedan ser abordados, no solo criticados, si no, incluso resueltos, por medio de las artes, ¿piensas esto posible, o cómo lo verías tú?

Yo creo que el arte no tiene la responsabilidad de trasformar o mejorar la sociedad, de resolver los problemas de la sociedad, el arte es un territorio, por suerte, distinto, es un lugar que por suerte permanece impermeable a la catástrofe que se viene de suicidio planetario en que estamos los seres humanos, bueno, Artaud lo decía, en el Teatro y su Doble, el teatro es la última esperanza del ser humano para revivir, literalmente lo decía, el ser humano está muerto y el teatro es la última esperanza, y esto lo decía en el siglo veinte, en el siglo pasado, ahora, está bueno el cuestionamiento, bueno los seres humanos en su desesperación le demandan al arte, al teatro o a la literatura, algo que el teatro y la literatura tampoco pueden dar que es resolver los problemas sociales, a lo sumo nos cabe la responsabilidad de la belleza, de compartir aquella belleza, que eventualmente, cuando tenemos suerte o nos podemos conectar con eso otro misterioso lo podemos plasmar en un libro, en una obre de teatro y compartir con otras personas, pero eso, no va a resolver nada, a lo sumo te va a brindar un momento de entretenimiento o de placer o de goce o de alivio.

Yo creo mucho en el alivio, creo que el arte, por lo menos la literatura, las artes escénicas y las artes audiovisuales, que son los lenguajes que yo conozco en profundidad, nos alivian del peso de ser seres sociales, nos alivian del peso de estar vivos y saber que nos vamos a morir, nos alivian la desesperación de asistir a nuestro propio suicidio destruyendo el planeta como lo estamos haciendo hace ya 500 años, destruirnos entre nosotros y nosotras como lo venimos haciendo en tantas guerras, y me parece que a quienes intentamos hacer arte nos cabe la responsabilidad y la tarea de compartir belleza, entonces esa belleza no creo que vaya a resolver los problemas sociales, la narcoterapia, los narcoterapeutas y las narcoterapeutas van a seguir torturando personas, lo van a seguir haciendo y me duele que eso suceda, pero los narcoterapeutas y las narcoterapeutas van a seguir torturando a las personas locas y, quizás, humildemente lo que podemos hacer quienes hacemos arte es transformar eso en belleza, y es muy difícil hacer eso, porque es como el dilema ¿se podría hacer arte en los campos de exterminio nazi? Que difícil, yo estuve en un campo de exterminio para personas locas, en un ghetto psiquiátrico y los dibujos que yo hice me los robó la psiquiatría, Rodolfo Liceaga me robó mis dibujos mientras me torturaba, y yo no sé si se puede, yo pude hacer arte, y al día de hoy cuando vienen los recuerdos de la tortura, yo sigo intentando hacer arte con esos recuerdos, porque creo que quienes intentamos hacer arte tenemos la responsabilidad de compartir la belleza, si es que logramos la belleza, porque a parte, la belleza no es lo lindo, la belleza es también mostrar el horror, entonces, yo no creo que eso vaya a resolver los problemas estructurales que pueden tener las personas, como es el derecho al trabajo, el derecho a la vivienda, el derecho al delirio, el derecho al amor, el derecho a la justicia, el derecho a la soledad, el derecho al silencio, pero, puede aliviar un poco.

Tengo aún dos preguntas más, la primera es, ya comentaste un poco sobre la intención del libro y la secuencia que tiene en relación a los demás, pero, ¿para ti cual fue el mayor reto, el gusto que fue construir este libro que es El Cuerdismo?

El mayor desafío con El Cuerdismo fue que no sea Actuar como Loco dos, porque Actuar como Loco fue uno de mis libros al que le fue muy bien en Argentina y también en otros países de Latinoamérica, se tradujo al portugués, se vendió mucho en Paraguay, en Uruguay, en Chile; y el mayor desafío fue ese, que El Cuerdismo no se vuelva la segunda parte de Actuar como Loco.

Entonces, como no quería eso, pero si tenía la necesidad de volver a escribir un libro sobre el arte y la locura, entonces, me salí del ensayo, me fui del ensayo porque Actuar como Loco es libro es un ensayo, se llama Actuar como Loco: experiencias del teatro y la locura, es un ensayo sobre teoría artística, entonces en El Cuerdismo dije, me voy a ir a los géneros chicos, me voy a ir a la poesía, a las cartas, a la memoria, a estos géneros que no están tan editados, pero no sucedió así, no es que un día me senté y dije voy a hacer esto o voy a enfrentar este desafío, fue sucediendo, como todo en la vida fue sucediendo, el estar siendo de Rodolfo Kusch, pero si en algún momento lo pensé, es un desafió correrme de la segunda parte de Actuar como Loco.

Y el otro desafío fue las cartas a las psiquiatría, porque un amigo y mi compañera me dijeron no publiques los apellidos de los psiquiatras, porque te pueden hacer un juicio y perder muchísimo dinero, entonces, llamé a una jueza a quien le tengo confianza y le pregunté, “que problemas podría tener si publico los nombres de cinco psiquiatras y les escribo una carta a cada uno” y me mandó un mail de todos los problemas legales que podía tener, eran un montón, entonces por las dudas no publiqué los apellidos, entonces, eso también fue un desafío.

Otro desafió fue que el libro no fuera un libro político, que sea literatura, que no sea un ensayo activista, ¿por qué? Porque el título te invita a pensar que es un ensayo activista en primera persona de un superviviente de la psiquiatría que te va a explicar que es el cuerdismo en primera persona porque sobrevivió a la psiquiatría, y eso también fue un desafío, respetar mi propio proceso estético con el libro.

Justo la otra pregunta es sobre las cartas, no tanto sobre a quien van dirigidas o sobre el contenido, sino que cuando las leí, e incluso hace un momento lo mencionabas, a Artaud, quien incluso tiene su carta a los dirigentes de los psiquiátricos, y también recordé que cuando empezamos a comunicarnos mencionaste el libro de Artaud de Los Tarahumaras, entonces, la pregunta tal vez va un poco fuera del libro, pero pienso en la influencia que pudo haber tenido [Artaud] en tu trabajo, ¿está presente de alguna forma? ¿o estuvo presente durante este libro, o es solo una coincidencia que se presentó en este momento?

La influencia de Artaud, primero cuando yo era joven, en la adolescencia, fue como un maestro, ahora es más como un amigo Antonin Artaud y lo entiendo, se que no tuvo tiempo, no le dieron tiempo, no tuvieron le tuvieron paciencia, y ahora, lo que pasa es que Artaud era europeo, yo viví un año en París, a mis cinco años, entonces, Antonin Artaud es como un ancestro, es como un abuelo mío, como un consejero, un amigo, como un tío, ese tío loco.

En Argentina, Artaud tiene un peso, Luis Alberto Spinetta el músico le dedicó un álbum, que se llama Artaud, y traía su foto, entonces, por lo menos en Argentina la influencia de Artaud es considerable, Charly García es un músico artaudiano, claramente, y está vivo Charly García, la mediocridad para algunos es normal y locura es poder ver más allá, un verso de Charly García, fijate que belleza, es de lo que empezamos a hablar, la mediocridad para algunos es normal y la locura es poder ver más allá, bienvenida Casandra, escribió Charly García, también Jacobo Fijman, demencia el camino más alto y más desierto, hablando de andinismo, Jacobo Fijman.

Volviendo, porque esto me gusta, me apasiona, esto es lo que más me apasiona, Artaud primero fue un maestro, después fue un amigo, hoy es como una especie de tío, amigo, un ancestro, y hoy mi obra y mi búsqueda, ¿por qué habló del libro de Los Tarahumaras? El libro de Artaud, en relación al texto y su obra; Artaud se fue a buscar a México, con los Tarahumaras, que lo dejó plasmado en su libro, Viaje al país de los Tarahumaras, algo, que a mi me llegó por Uruguay, desde la comunidad Lakota en México, yo no lo tuve que ir a buscar, para mí fue mucho más fácil, a mí me llegó todo ese conocimiento, esa sabiduría, todo ese entendimiento, no lo tuve que ir a buscar, entonces, no tengo más que palabras de agradecimiento para la obra de Artaud y para la obra de los Tarahumaras también, obviamente, que por curiosidad y placer de viajar me encantaría conocer la sierra tarahumara, caminar la sierra, compartir experiencias con la comunidad tarahumara, pero en mi juventud eso era necesario, por suerte, gracias al gran misterio, eso me llegó en el momento justo en que necesitara que llegara, cuando yo tenía 20 años, a través de las ceremonias heredadas de la comunidad Lakota.

También, y esto lo tengo que decir, hoy día la influencia de la obra del escritor Rodolfo Kusch en Argentina es muy importante, quizá hoy influye más la obra de Rodolfo Kusch en mi trabajo que la obra de Antonin Artaud.

Me parece que la conversación ha llevado el mismo ritmo que el libro, El Cuerdismo, llevándonos a seguir preguntándonos, a seguir buscando. Para ir terminando estaba recordando que en alguna parte del libro también comentas sobre los sonidos, movimiento y experiencia de vivir en la ciudad, el ir habituándose y habitando estas grandes ciudades, que nos sobreexponen a estímulos y experiencias, y justo cuando estábamos comenzando la charla yo tenía música de fondo [parte del folclor de vivir en la Ciudad de México] y en este momento la música ha parado; ¿no sé si antes de terminar quisieras comentar algo más, algo que se me pueda haber escapado?

Bueno, en El Cuerdismo no lo hablamos, pero yo tengo un amigo escritor, de mi generación, que se llama Julio Roberto Srur, somos muy amigos, amigos de salir a compartir una comida, tomar una cerveza, y de hablar casi todos los días, y yo desde que lo conozco fue muy importante en mi obra, porque es un gran apoyo, tiene un libro publicado que se llama Viaje a la Ilusión Primaria, un libro de cuentos, y yo le dedico una poesía a Julio en El Cuerdismo, La Hormiguita y el Hombre, porque yo le amo mucho, amo mucho a mis relaciones, y quería comentar que a Julio Srur le dediqué ese poema para honrar nuestra amistad y para agradecerle la amistad que tenemos, porque es un amigo muy importante, y es escritor, por lo cual compartimos mucho lo que es la literatura.

La Hormiguita y el Hombre.

De Alan Robinson para Julio Srur (poema publicado en el libro El Cuerdismo)

Una hormiguita se apartó del camino

“Pobre hormiguita”

Pensó un hombre blanco

que pasaba por allí

la subió a su dedo para ayudarla

La vio desorientada y asustada

“Pobre hormiguita” – murmuró para sí

La llevó a su casa para calmarla

La guardó en una vieja pecera en desuso

Pasó la noche inmóvil

“Pobre hormiguita”

Seguía asustada.

Compró comida para hormiguitas

Remedios para hormiguitas

Hasta le trajo un bicho bolita

Para que se hagan amigos jugando

Pero la hormiguita estaba

cada día

más triste,

más gris

más asustada.

Pasaron los días, las semanas…

El hombre blanco le trajo una abeja

que le enseñe a hacer miel,

Pero nada,

La hormiguita no reaccionaba

Pasaron los días, los meses, los años,

la hormiguita falleció,

ya vieja en la pecera.

El hombre blanco no pudo comprender

¿Qué pasó?

Si él le dio todo en la pecera.

Pero ¿Qué pasó?

¿Por qué murió tan sola triste en la pecera?

“¿Qué hice mal?” – murmuró para sí.

El hombre blanco

se cuestionaba y se cuestionaba.

Pero nada.

El hombre blanco no reaccionaba.

Los libros de Alan Robinson pueden comprarse directo con él, por medio de la pagina www.alanrobinson.com.ar

Instagram: @alanrobinsonok

Facebook: @AlanRobinsonok

Correo: [email protected]

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