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Bien Limpios esos Afectos/De Tener la Lengua Mordaz… [Conversación]

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México, Ciudad de México. 27 de Diciembre 2022

Querido Mario.

Esperando te encuentres bien, antes que nada, quisiera pedirte una disculpa, desde hace ya casi dos meses que tengo pendiente el escribirte y entre una cosa y otra no pasaba de la intención, justo tu obra se me cruzó en un momento de complejidades, lo cual no es necesariamente negativo, pero si fue un momento donde me sentí con poca claridad para poder escribirte del modo en que deseaba.

Desde que pude encontrarme con tu obra [bien limpios esos afectos y de tener el archivo de la lengua mordaz] no dejo de darle vueltas, hay algunas preguntas que van surgiendo, algunas regresan cada que vuelvo a escucharla, otras van desapareciendo o se van reformulando, un ir y venir entre los afectos y las sorpresas que tu obra va despertando.

Mi intención no es desbordarte en preguntas y mucho menos hacerlo parecer un interrogatorio, sino poder abrir una conversación acerca del trabajo que has realizado, de las voces que en el colaboran, de las ideas y afectos que se desprenden, así como de la posibilidad de construcción que de este trabajo se van generando.

Así que creo que comenzaré con la parte que pareciera más evidente, pero que me parece hay que seguir puntualizando, aunque ambas obras son muy diferentes, tanto por el contenido como por el formato, las dos comparten esa misma denuncia, la exclusión de discursos por parte de las instituciones, una especie de censura institucional, en donde el privilegio de lo dicho recae en aquellas figuras de las personas profesionistas, dejando en el olvido los discursos de quienes habitaron y transitaron por aquellos espacios.

En la introducción de bien limpios esos afectos, mencionas que la memoria colectiva siempre será selectiva, es imposible rescatar todas las experiencias, todos los archivos y aquí es donde quisiera comenzar, ¿cómo te diste esta tarea de búsqueda? ¿por qué/para qué hacer este ejercicio para rescatar aquellas voces?

Y siendo que este es tan solo un inicio hay una pregunta que, a mi parecer, no puede quedar de lado, tal vez, es por mera curiosidad mía, pero ¿Cuál fue tu proceso para nombrar tus obras? Ambas nos van dando una idea de lo que encontraremos al adentrarnos en ellas, pero ¿cómo fue ese proceso de encontrar la manera de nombrar aquello que se enunciará en la obra?

Un afectuoso abrazo

Luis G. Arroyo Lynn

P.D. Espero que estés teniendo una excelente temporada de fiestas y que se venga perfilando un gran cierre de año.

Nota: Primer parte del intercambio a partir de la obra de Mario Norberto Fernández Damas. Para la introducción a su obra y acceder a esta puede seguir este enlace https://madinmexico.org/bien-limpios-esos-afectos-de-tener-la-lengua-mordaz/

La fecha que aparece en la parte superior corresponde al inicio de la conversación.

Bien Limpios esos Afectos/De Tener la Lengua Mordaz…

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Presentamos la obra audiovisual de Mario Norberto Fernández Damas, obra en la que se hace una crítica al poder psiquiátrico a la par que se busca rescatar-recuperar las voces de aquellas personas que han sido atravesadas por dicho poder, buscando colocar a las personas usuarias como protagonistas de sus propias historias.

Durante las siguientes semanas estaremos compartiendo correspondencia tanto con Mario como con algunas de las personas que se han ido involucrando y construyendo este proyecto.

A través de la correspondencia se busca seguir discutiendo, cuestionando y elaborando la conversación no solo en torno a su obra sino sobre los diversos ejes que la abarcan, correspondencia que se irá dando desde las propias experiencias y afectos de aquellas personas que la escriben.

A continuación compartimos tanto la introducción elaborada por Mario a su obra como los enlaces en donde puede accederse a ambas.

Neuroqueer: una introducción

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Fuente: https://neuroqueer.com/neuroqueer-an-introduction/

Tra(ns)ducción: La Princesa del Inframundo

Diciembre de 2022

Acuñé el término neuroqueer en un artículo que escribí para una clase de posgrado en la primavera de 2008. Durante los años siguientes, jugué con él en otros trabajos, en conversaciones privadas y en el desarrollo de mis pensamientos y prácticas. Siempre he visto el concepto de neuroqueer o de neuroqueering primero como un verbo y luego como un adjetivo. Esta noción viene informando mi forma de ser y mi enfoque de la vida.

Cuando comencé a publicar piezas de mis escritos sobre neurodiversidad en 2012, aún no estaba listo para lanzar el término neuroqueer al mundo. Quería más tiempo para dejar que hierva a fuego lento, para pensar y sentir mi camino hacia sus matices e implicaciones. Sin embargo, a principios de 2014 lo mencioné en un pequeño grupo privado de Facebook para bloggers autistas y descubrí que mi amiga y colega Athena Lynn Michaels-Dillon también había ideado el término de forma independiente y había estado jugando con él, dejando que se cocine a fuego lento y pensando en publicarlo eventualmente. Otro querido amigo y colega, Remi Yergeau, que también participó en esa discusión, reveló que aunque el término neuroqueer era nuevo para ellos, habían estado pensando en líneas bastante similares y compatibles al jugar con el concepto de “queer neurológico”.

Los tres, Athena, Remi y yo, salimos de esa conversación con una nueva inspiración para introducir el término y su conjunto de conceptos y prácticas en nuestras comunidades y en la cultura en general. Athena y yo, junto con nuestro amigo B. Martin Allen y otros, fundamos la editorial independiente, propiedad de sus trabajadores, Autonomous Press y su sello NeuroQueer Books. Nuestro objetivo era publicar libros con temas neuroqueer (incluida la antología anual de literatura neuroqueer multigénero “Spoon Knife”).

Mientras, otros miembros de ese pequeño grupo de Facebook, que estaban involucrados en la discusión en la que Athena, Remi y yo descubrimos por primera vez que cada quien habíamos estado jugando con el mismo concepto, se emocionaron tanto que comenzaron a difundirlo en varias redes sociales. La palabra prendió como la pólvora, mucho más rápido de lo que habíamos imaginado y de lo que podíamos seguir. Pronto apareció no solo en los espacios de las redes sociales queer y neurodivergentes, sino también en artículos académicos, conferencias y presentaciones de personas de las que nunca habíamos oído hablar.

(El día anterior a escribir este artículo, estaba en el Instituto de Estudios Integrales de California impartiendo un nuevo curso sobre neurodiversidad. Estaba presentando a mis alumnos la terminología básica relacionada con la neurodiversidad, como por ejemplo las nociones de neurotípico y neurodivergente, cuando un joven estudiante me preguntó entusiasmado: “¿alguna vez has oído hablar del término neuroqueer?”)

Fue agradable ver que el concepto prendiera así. Hay una alegría especial en traer algo nuevo al mundo y ver que se vuelve significativo para muchas otras personas a las que uno ni siquiera ha conocido. En su aspecto negativo, la palabra fue apropiada por personas cuya comprensión era mucho más estrecha y simplista de lo que pretendíamos. He visto muchas interpretaciones de neuroqueer e intentos de definición de personas que han adoptado el término, y a veces, esas interpretaciones pierden el punto de lo que realmente vale la pena. Otras interpretaciones son un poco más acertadas, pero demasiado limitadas. Y me encuentro respondiendo: “Sí, bueno, supongo que eso es parte de lo que queríamos…”.

Sacarse la careta (neuro-típica).

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¿Qué es el camuflaje autista? El camuflaje o enmascaramiento autista es el proceso de enmascararse, en el cual la persona autista en su ámbito laboral o social, incorpora una máscara para desenvolverse. La máscara que incorpora en su proceso de camuflaje le permite parecerse en su comunicación, discurso y modo de hablar a las personas que no son autistas, denominadas desde la cultura autista como personas “alistas” o “neuro-tipicas”. De esta manera, la persona autista se camufla para parecerse a una persona sin autismo. Por lo general nadie se da cuenta de que la persona autista está camuflada.

Reconocerse como una persona autista implica un proceso de transición que puede ser muy lento debido a la cantidad de prejuicios psiquiátricos, estigmas psicoterapéuticos y estereotipos culturales que existen en relación al autismo.

Enmascararse en ámbitos sociales de personas no-autistas permite la integración para las personas autistas. Sin embargo, el costo que se paga por la integración puede ser muy alto. No es justo para quien se enmascara tener que expresarse y comunicarse como lo hacen las personas convencionales, alistas o neurotípicas que es la forma más común de hacerlo. Es injusto porque no es su forma natural de comunicarse y expresarse.

El problema de camuflarse es que una persona debe ocultar determinadas formas de expresarse tanto verbales como corporales porque estas formas de expresión no son consideradas normales por la mayoría. 

Entonces, el camuflaje en tanto estrategia de supervivencia, impide que, en el ámbito de trabajo, por ejemplo, se vean las formas de expresar de las personas autistas como un síntoma de alguna patología mental, como pueden ser el síndrome de Asperger, el trastorno del espectro autista o el síndrome de Tourette. Entonces, el camuflaje o enmascaramiento evita que se relacionen las conductas con síntomas de trastornos mentales, en ámbitos laborales. Lo que significa que una persona autista invisibiliza su propia naturaleza para evitar los conflictos laborales que se podrían desarrollar en la convivencia. 

Pero al mismo tiempo, y acá se presentan más problemas, enmascararse resulta agotador porque la persona autista siempre está copiando conductas ajenas, imitando modos de hablar y actuando de persona normal. Se pueden perder en este fenómeno, los rasgos creativos individuales de cada persona. Enmascararse resulta riesgoso para la salud porque se reprimen las conductas de auto-estimulación y resulta angustiante porque constantemente la persona autista está en peligro de ser descubierta. Cuando la persona autista se camufla, puede además sentirse como farsante ante las personas convencionales, lo cual también puede ser muy angustiante. Se puede comparar, por ejemplo, al camuflaje de un trabajador autista como una improvisación teatral durante el tiempo que dura la jornada laboral. Interpretar el personaje de trabajador convencional, es algo que puede resultar agotador, riesgoso y angustiante. 

Si recordamos que la libertad de expresión es un derecho humano, el camuflaje autista resulta un mecanismo de autocensura por miedo a la exclusión social. En este sentido los códigos convencionales para la comunicación humana se constituyen como barreras sociales que se imponen en ámbitos sociales para una persona autista restringen la libertad de expresión de formas muy concretas. De esta forma parecería ser que la única opción de inclusión social para algunas personas autistas resulta ser el enmascaramiento. Hay tantas expresiones verbales y corporales que se encuentran estigmatizadas como síntomas de trastornos mentales, que no podrían desarrollarse aquí, con detalle.

La auto-estimulación es imprescindible para muchas personas autistas porque puede servir tanto para concentrarse, para comunicarse con otras personas, como como para relajarse ante situaciones sociales las cuales implican interacción. Cabe aclarar que la interacción social con personas neuro-tipicas para muchas personas autistas puede resultar estresante. La auto-estimulación expresada en movimientos físicos, gestos verbales, gestos sonoros, formas del lenguaje, en la comunicación oral o incluso en la comunicación escrita suele ser vista como síntoma del trastorno del espectro autista, pero en realidad son aspectos de la diversidad corporal y mental de la persona. 

La función del enmascaramiento o camuflaje es reprimir la auto-estimulación. Esta función que cumple el camuflaje autista no solo es un problema y un desgaste excesivo de energía, sino también un peligro. Uno de los problemas con el camuflaje autista es que no sirve para evitar un bloqueo, un colapso o una sobrecarga sensorial o emocional en la persona. Estos tres estados son los que la psicología y la medicina denominan como crisis nerviosas o brotes psicóticos. Por esto el camuflaje es una estrategia de supervivencia, porque si fuera una estrategia de adaptación quienes se camuflan estarían tranquilas de no sentirse expuestas a un bloqueo, un colapso o una sobrecarga sensorial. Cualquiera de estos tres escenarios en el ámbito laboral, por ejemplo, sería catastrófico.

El enmascaramiento autista en ámbitos laborales resulta un fenómeno de integración forzada debido a que quienes comparten las tareas laborales con la persona autista no pueden notar nada en particular en las conductas y expresiones del compañero de trabajo. El camuflaje es algo que la persona autista aplica en sí misma para desempeñarse en sociedad de forma tal de poder mantenerse integrada al ámbito laboral. Pero, esa integración forzada no es inclusión laboral. 

Para que el enmascaramiento deje de ser algo que las personas autistas tengan que hacer en ámbitos laborales o sociales parece ser necesario reconocer en el autismo una identidad y dejar de sostener los discursos médicos que lo describen como una enfermedad, un trastorno o una condición. 

Para contactar con Alan Robinson pueden escribirle a:

[email protected]

Para saber más sobre su trabajo y su obra pueden acceder a su sitio:

www.alanrobinson.com.ar

Las Fuerzas Subterráneas, entrevista a Julio Srur

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“Los cuentos fueron escritos a partir de impulsos físicos” Julio Srur.

Julio Srur (Buenos Aires, 1980) es autor del libro de relatos Viaje de la ilusión primaria (Arkadia Publishers, Helsinki, 2013). Parte de su obra ha sido publicada en revistas literarias de Argentina, Finlandia y Nicaragua. Recibió el premio Nuevo Sudaca Border 2010/11, fue finalista del concurso Audiocuentos (Una Brecha, 2019) y obtuvo una mención en el Concurso de Letras del Fondo Nacional de las Artes 2021 por su libro de poemas Para llegar al mar.

Vivió en San Carlos de Bariloche, Los Ángeles (Estados Unidos) y en las ciudades finlandesas de Tupos, Kempele y Helsinki. Actualmente reside en Buenos Aires.

Las fuerzas subterráneas, finalista del premio Bernardo Kordon, es su segundo libro de cuentos.

Alan Robinson: ¿Cómo llegaste a publicar en Finlandia?

Julio Srur: Por una combinación de azar y generosidad. Viví ocho años en Finlandia y mi último trabajo fue en una librería y Centro Cultural, Arkadia International Bookshop. Ahí conocí al dueño que hablaba español, Ian Bourgeot, quien sería mi primer editor y luego un gran amigo.

AR: ¿Qué diferencias hay entre tu libro de cuentos “Viaje de la ilusión primaria” y “Las fuerzas subterráneas”?

JS: “Las fuerzas subterráneas” es un libro enteramente de cuentos, a diferencia de “Viaje de la ilusión primaria” que incluía una parte de prosa poética. Los temas, como las obsesiones, tal vez pertenezcan a la misma familia (en palabras de Lilian Ivachow, sobre seres que han perdido la brújula, entre el salvajismo a puro galope y una desaforada necesidad de amor). “Las fuerzas subterráneas” es también un libro más directo, estructuralmente.

AR: ¿Aparecen en tu literatura personajes con rasgos de las ciudades donde viviste?

JS: Estoy seguro de que aparecen esos rasgos de una manera que no soy del todo consciente, no sólo en los personajes, sino también, y quizás fundamentalmente, en una especie de cosmovisión, que luego se traduce, o intenta traducirse, también de una manera inconsciente, en lo que uno escribe. Las montañas y los lagos de Bariloche, como el silencio, el frío y la oscuridad finlandesa, están dentro de mí por más que los cuentos transcurran en otros sitios o traten, en apariencia, otros temas.

AR: ¿Qué lugar ocupan los premios en tu trayectoria?

JS: Ocupan un lugar de antídoto pasajero contra los ataques personales que uno suele hacerse a sí mismo. Un antídoto igual de mentiroso que esos ataques propios, quizás algo necesario también, para creer en la fantasía de un equilibrio. Una ficción, digamos, donde a veces, por falta de voluntad, aceptamos el teatro

AR: ¿Tus cuentos llevan a quienes los leemos al territorio de lo monstruoso?

JS: La verdad es que no estoy seguro adónde llevan. Tiendo a pensar que cada lectura es personal y colectiva (en una conversación invisible), atravesada por muchas corrientes y que el escritor, si existe un escritor, no domina la situación, ni la dirección. En este sentido, los cuentos fueron escritos a partir de impulsos físicos. Puedo imaginar una historia, una imagen, un disparador, un personaje, etc, pero lo que me impulsa a intentar escribir algo que se manifiesta de esa manera, para bien o para mal, es una fuerza física interior. Confío en el cuerpo, traiciona menos que la mente al estar más anclado en sensaciones inmediatas (aunque el cuerpo tiene su memoria) y no en las especulaciones de los fantasmas, que también hay que atenderlas, y en cierta intuición, como si fuera el inicio del diálogo de un iceberg. Después no suelo preguntarme demasiado qué hay debajo, tampoco confiaría en mi propia percepción, creo que hay algo más profundo, inaccesible, que en definitiva, tal vez, lo hace más tolerable. Aclarado esto, Alejandra Laurencich habla en la contratapa de que los cuentos se instalan en un territorio de monstruosidad y Sebastián Maturano, editor de Borde Perdido, coincide con cierto lugar de terror, locura y momentos que asoman hacia lo paranormal. También Sebastián y Ian Bourgeot me hicieron ver que hay momentos de humor, algo que yo no me daba cuenta. Y por último, pienso en una zona de resistencia de la que habla Lilian Ivachow, es decir, una esperanza en medio de lo incomprensible.

El libro de cuentos “Las fuerzas invisibles” de Julio Srur se puede comprar haciendo “click” en este enlace.

Para contactar con Alan Robinson pueden escribirle a:

[email protected]

Para saber más sobre su trabajo y su obra pueden acceder a su sitio:

www.alanrobinson.com.ar

Trans Lifeline: Nombrar el daño trans-específico en la salud mental

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Una entrevista con Jahmil Roberts, director interino de la línea de atención telefónica, y Yana Calou, directora de promoción de Trans Lifeline, que imaginan un mundo en el que las personas trans tengan la atención que todos necesitan y merecen, sin prisiones ni policía.

El director interino de la línea directa, Jahmil Roberts, y la directora de promoción, Yana Calou, de Trans Lifeline, trabajan para poner en contacto a las personas trans con el apoyo y los recursos comunitarios que necesitan para sobrevivir y prosperar. Trans Lifeline es una línea telefónica de base y una organización sin ánimo de lucro que ofrece apoyo emocional y financiero directo a las personas trans en crisis, para la comunidad trans y por la comunidad trans. Su línea de ayuda es un servicio telefónico de apoyo entre pares dirigido por personas trans para pares trans y que se cuestionan, y no se pone en contacto con la policía sin consentimiento. La iniciativa Cops out of Crisis (Policías Fuera de las Crisis), de la que puedes obtener más información aquí, realiza una labor de defensa basada en el impacto negativo de la intervención no consentida de las fuerzas del orden y la hospitalización forzosa en las poblaciones marginadas. Trans Lifeline imagina un mundo en el que las personas trans tengan la conexión, la seguridad económica y la atención que todos necesitan y merecen, sin prisiones ni policía.

Esta es la tercera y última entrevista de una serie de conversaciones que se están llevando a cabo en torno a la cuestión de la localización e intervención de las líneas directas. La primera entrevista fue con Vanessa Green, fundadora de Call BlackLine, y la segunda con Sera Davidow, de The Wildflower Peer Support Line. Forma parte del Proyecto de Transparencia de las Líneas Directas de Suicidio de Mad in America, que nació de la creencia de que crear transparencia y acceso público en torno a las políticas de intervención y rastreo de llamadas de las líneas directas de suicidio debería ser una prioridad. Este proyecto incluye un directorio de líneas que no rastrean ni intervienen sin consentimiento, una encuesta pública, entrevistas a supervivientes y una convocatoria artística abierta.

La transcripción que figura a continuación ha sido editada por razones de longitud y claridad. La traducción al español se ha realizado por parte del equipo de Mad in Mèxico.

Karin Jervert: Estoy emocionada de entrevistar a Yana Calou y Jahmil Roberts de Trans Lifeline. ¿Qué tal si se presentan?

Jahmil Roberts: Mi nombre es Jahmil Roberts. No uso ningún pronombre y soy una persona negra queer. Existo en el espectro de género. Actualmente soy el director interino de la línea de atención telefónica de Trans Lifeline, y mi trabajo consiste en crear prácticas de conexión. Mi objetivo es cambiar la forma en que abordamos el apoyo de los compañeros centrándonos en las relaciones que construimos a través de los servicios que proporcionamos. A través de esta lente somos capaces de centrarnos en cómo las personas se relacionan entre sí, y se reúnen para trabajar y compartir propósitos, y fomentando el análisis y la curiosidad mientras se construye la confianza. Nos animamos mutuamente a crear un lenguaje y a nombrar y abordar los impactos del daño sistémico y a alimentar el crecimiento y la curación individual y colectiva.

Karin Jervert: Gracias por estar aquí con nosotros hoy. Yana, ¿puedes presentarte?

Yana Calou: Karin, muchas gracias por recibirnos y por este importante trabajo. Me llamo Yana Calou y uso los pronombres ellos/ellas. Soy organizadora y narradora. Actualmente estoy lanzando una campaña para sacar a los policías de las llamadas de crisis como directora de defensa de Trans Lifeline. Me identifico como una persona brasileña-americana no binaria. Mi trabajo en este momento se centra realmente en centrar las experiencias vividas y los supervivientes en la organización abolicionista, la curación y el apoyo entre pares.

En cuanto a mis antecedentes, sólo quiero decir que estoy muy agradecida por la tutoría y el aprendizaje que he recibido en los estudios queer y los movimientos de justicia racial laboral y económica, en los movimientos de justicia de los medios de comunicación, y [la capacidad] de aportar esas perspectivas a mi trabajo, así como fuera del trabajo. Otra parte de lo que hago es cofacilitar un círculo de integración de apoyo psicodélico entre pares para personas trans y no binarias.

Jervert: Estoy emocionado de teneros a vosotros dos porque este trabajo es un trabajo de justicia. Cuéntennos un poco cómo llegaron al trabajo que están haciendo en la comunidad y cómo llegaron a ser líderes en este tipo de apoyo entre pares.

Roberts:  Para mí, este trabajo es muy personal. Al principio, pero incluso a lo largo de mi viaje, fue un proceso de cambio de mi relación con lo que definía como trabajo. A veces, experimentar el mundo como una persona negra y queer, una persona visiblemente queer, puede parecer un castigo. En cierto modo, el trabajo al que accedía estaba alineado con los bloqueos de acceso que sentía que estaba experimentando.

Gran parte de lo que cambió fue mi relación con el trabajo y el cuestionamiento de mi definición de lo que era un trabajo válido para mí, lo que era trabajo. Empecé a analizar qué es el trabajo de cuidados, cuál es el trabajo [de eso]. Gran parte del trabajo de cuidados que se realiza, y su necesidad, no se reconoce.

Aparte de eso, fui capaz de acceder a mi propia [definición de trabajo], y diría que [fui capaz] de apoyar a la gente a través de mantener realmente una conversación con ellos. A través de ese momento, para mí, encontré Trans Lifeline y fue un momento súper alineado para mí. En realidad, me presenté a esta organización el día de mi cumpleaños. Me presenté como operadora y navegué por gran parte del espacio dentro de la organización.

Lo que hacemos honra los dones que puedo aportar al trabajo y soy realmente capaz de ofrecer la atención que tengo por la forma en que tratamos el trabajo que hacemos y el impacto que tiene en las personas que tocamos. Ha sido un proceso de honrar constantemente eso, y ahora me encuentro aquí y hablando con ustedes sobre ello.

Jervert: Eso es maravilloso. ¿Empezaste como operadora de la línea telefónica de ayuda a los transexuales?

Roberts: Lo hice. Fue en 2020. Fue a mediados de la pandemia y vi la necesidad y respondí a ella. También respondí con mi propia necesidad de algo que fuera más satisfactorio. También era algo que quería hacer, tener un trabajo que me hiciera sentir bien, con gente que me importara y haciendo algo que me importara. Era algo que necesitaba personalmente porque estaba perdiendo la noción de lo que significaba trabajar sin el aspecto del cuidado.

Me cuesta mucho sostener cosas que ya no tienen sentido para mí. A mediados de la pandemia, realmente necesitaba trabajar de alguna manera que no fuera a crear un momento más difícil para mí y me enfrenté a algunos de los momentos difíciles que estábamos teniendo con mucho espacio para navegar a través de ellos, a través de este trabajo con la gente.

Jervert: Yana, ¿y tú? ¿Cómo llegaste a ser una líder en este ámbito y en el apoyo a los compañeros?

Calou: Gracias. Jahmil, fue muy agradable escuchar tu historia al llegar [a Trans Lifeline] que no había escuchado antes. En mi caso, me incorporé a Trans Lifeline como directora de comunicaciones después de haber tenido una carrera bastante accidental como directora de comunicaciones durante unos 10 años. Llegué a ese trabajo en los movimientos de justicia de género y queer a principios de la década de 2000, cuando el país estaba aprobando un montón de [proyectos de ley] antigay y ni siquiera incluía a las personas trans, enmiendas al matrimonio, y yo acababa de ser estudiante de estudios de género y de aprender realmente cómo las estructuras del matrimonio eran realmente perjudiciales para las personas queer, las personas trans, las personas de color, las mujeres.  Luego me metieron en este movimiento que se centraba en eso y en tener un conflicto real sobre lo que estaba luchando realmente, por mi gente.

Tuve mucha suerte de contar con muchos mentores para enseñar a organizadores y activistas. Aprendiendo yo misma y luego enseñando a otras personas a compartir sus historias. Que las historias trans sean contadas por personas trans fue una parte muy importante de ese trabajo de comunicación. Pero gran parte de mi trabajo en esos primeros días consistía en sanear el lenguaje del movimiento y decir: “Oh, decimos matrimonio para parejas amorosas y comprometidas, no matrimonio gay”. Porque eso asquea a la gente. Se trataba de ser realmente respetable en cuanto a la forma de hablar de esto. Así que parte de mi primer trabajo en esta área no estaba realmente alineado con las formas en que pienso sobre lo que queremos y toda nuestra vida. Llegar a Trans Lifeline 20 años más tarde fue realmente importante para mí estar en una organización que es realmente crítica con las estructuras y los sistemas de apoyo estructural y económico para nuestra comunidad.

En mi vida personal, al haber pasado por muchas de las crisis y retos que atraviesan muchos de nuestros interlocutores, es muy importante conocer la importancia del apoyo fuera de los sistemas que realmente perjudican a las personas. Esto es lo que me llevó a mi trabajo, que es abolicionista en términos de policía y prisiones, y también para el tratamiento psiquiátrico.

Tener la experiencia de recurrir al 911 y a la policía cuando mi padre estaba mal y ser personalmente responsable de que fuera retenido involuntariamente e internado en un hospital psiquiátrico, realmente me permitió comprender las formas en que los sistemas que tenemos para apoyar en esos momentos están perjudicando a las personas.  No están ayudando a la gente y estar realmente enfadado, eso es todo lo que teníamos. Eso no era útil. Eso es lo que hace que el trabajo que estoy haciendo actualmente sea realmente importante y afecte a mi vida.

Jervert: Usted había mencionado antes el proyecto Trans Lifeline Cops Out Of Crisis. Tú diriges este proyecto de defensa. ¿Puedes hablar un poco de la experiencia que tiene la gente al llamar a estas líneas de emergencia y las intervenciones que se producen, esta psiquiatría no consensuada que a menudo acaba siendo el caso para muchos?

Calou: La campaña “Cops Out Of Crisis Calls” (Policìas Fuera de las Crisis) surgió de los años en los que se prestó apoyo a la comunidad en caso de crisis, como hace Jahmil, sin policía ni hospitalización involuntaria. Cuando decimos que no utilizamos el 911 ni la policía en nuestra línea, no es sólo porque entendamos que la violencia policial y la criminalización perjudican a las personas. Lo hacen, es cierto. Pero tampoco estamos diciendo que pensemos que un modelo médico es necesariamente lo que la gente necesita. O que la hospitalización involuntaria sea la respuesta a no tener policías. En realidad, estamos siendo críticos con ambos sistemas.

La necesidad de esta campaña surgió de la necesidad de tener más diálogo entre nuestros compañeros, otras líneas de ayuda, sobre el daño que se causa a las personas en crisis. En particular, el daño que supone la intervención policial y la hospitalización forzosa de las personas trans, los menores de 18 años, los neuroatípicos o los discapacitados, y los negros e indígenas y la gente de color.

También sabemos que este tipo de intervenciones no llegan a la causa de estas crisis, y a menudo las agravan. Lanzamos esta iniciativa en un momento en el que las líneas de crisis se promocionan como alternativas a la llamada a la policía y en el que hay más conciencia pública, debido al trabajo de los organizadores negros, del daño que la policía causa a las comunidades. Las líneas de crisis se muestran a menudo como alternativas a la llamada a la policía. Pero lo que mucha gente no sabe es que la mayoría de las líneas de crisis nacionales y de los servicios tecnológicos utilizan la vigilancia por geolocalización para poner en contacto a la policía local, a menudo sin el conocimiento o el consentimiento de la persona que llama, y la policía o los equipos médicos de emergencia van a llegar a su escuela o a su trabajo o a su casa. Esto se traduce en cientos de miles de interacciones policiales y hospitalizaciones involuntarias de personas en crisis cada año. Desgraciadamente, sobre todo con las hospitalizaciones involuntarias, las visitas a urgencias y las retenciones psiquiátricas, hemos visto que nuestra tasa de suicidio en este país sigue creciendo a medida que aumentamos este tipo de intervenciones. La mayoría de la gente no sabe que los intentos de suicidio aumentan después de tener un tratamiento forzado.

Los sistemas que tenemos para apoyar a la gente no están ayudando a la gente. Una de las cosas que nuestra campaña trata de hacer, además de educar a otros servicios de crisis y líneas de ayuda sobre la necesidad de alternativas comunitarias a la policía y los hospitales, y de abogar por una verdadera transparencia en las líneas de ayuda para que las personas que llamen sepan lo que pueden esperar, es que queremos reducir el daño de eso. Trans Lifeline es uno de los varios tipos de sistemas alternativos para proporcionar apoyo entre pares y atención en caso de crisis a las personas que no participan en estos sistemas más perjudiciales.

Jervert: La gente no parece entender el alcance de esto y el tipo de daño que se está haciendo. Jahmil, ¿alguna otra opinión sobre el programa Cops Out of Crisis (Policías Fuera de las Crisis)?

Roberts: No creo que tenga necesariamente nada que añadir, es el momento perfecto, especialmente para centrarse en lo que significa apoyar a alguien… Llama la atención sobre cómo las interacciones no consensuadas con estos sistemas pueden [ser perjudiciales] y puede darnos mucha más información con la que movernos para que, como colectivo, podamos empezar a elegir opciones para nosotros mismos que honren nuestra propia agencia.

Jervert: ¿Puede hablar un poco más sobre los servicios de la Trans Lifeline?

Calou: Se nos conoce sobre todo por nuestra línea telefónica de apoyo entre pares, creada por, dirigida por y para personas trans, sin la intervención policial no consentida de la que hemos hablado. También ofrecemos muchos otros programas. Una cosa que es única en nuestra línea de vida es que cuando llamas a Trans Lifeline siempre estarás hablando con otra persona que se identifica como trans y no binaria. Para muchas personas que nos llaman, ésta puede ser la primera persona trans con la que hablan, así que ese aspecto de poder conectar con alguien que tiene una vida trans puede ser muy, muy útil, y evitar que se produzcan crisis en primer lugar.

Ofrecemos nuestra línea de atención telefónica en inglés, también en español para los hispanohablantes monolingües, y también ofrecemos un servicio de familiares y amigos para las personas que apoyan a una persona trans en crisis.

El otro gran pilar de nuestro trabajo proviene de nuestro departamento de microdonaciones, que reconoce que a veces el mejor apoyo en caso de crisis es el económico. Este programa se basa en la ayuda mutua y pone el dinero directamente en manos de las personas trans para varias necesidades, como las personas que necesitan cambiar su nombre y su marcador de género legalmente en sus documentos de identidad.

También proporcionamos becas de comisariado y microbecas posteriores a la liberación para personas trans que han sido encarceladas o detenidas. Esa es parte del trabajo de redistribución económica que hacemos en el programa de microbecas. Además, la campaña Policías Fuera de Crisis y nuestro departamento de defensa es nuestra primera incursión fuera de la prestación de estos servicios, y en el espacio de defensa que se extiende más allá de las personas trans. Creemos que la autodeterminación y la agencia de las que hablaba Jahmil son importantes para todas las personas en crisis.

Jervert: Jahmil, ¿qué hay de tu filosofía personal en torno a la atención a los miembros de la comunidad que atraviesan una crisis?

Roberts: Me centro en la empatía como práctica. Quiero contextualizarlo diciendo que leí un libro sobre la empatía que recorría una historia etimológica de esa palabra. La sección central se centraba en cómo se utilizaba la empatía en psicología y psicoterapia. Había, al principio, una especie de test rudimentario que se utilizaba para el diagnóstico basado en una escala de empatía. Era una medida de cuánto podía empatizar un profesional con un cliente. Cuanto más se podía empatizar con una persona, en este contexto particular, empatizar significa entender lo que estaba pasando, más santa era.

Pero también entran en juego muchas implicaciones sociales. Muchos de estos profesionales eran hombres blancos, heterosexuales y cisgénero, especialmente durante la época posterior a la Primera Guerra Mundial y antes de la Segunda, durante la cual mucha de la moralidad se confunde con [estos] marcadores de identidad. Cuando digo que la prueba era cruda es realmente un eufemismo.

Pero hay una parte que va más allá en este libro. Hay una investigadora que dice que tal vez podríamos ver esto de manera diferente. Ella trabaja con niños específicamente que son conocidos por ser revoltosos o tener un comportamiento revoltoso. Su método consiste en empatizar con ellos dándoles el espacio para experimentar su experiencia, y ser el líder de la recopilación de esta información por sí mismos, para ver lo que significa acceder a la agencia de alguien y luego capacitarlos para comenzar a nombrar su realidad y navegar a través de ella de una manera más competente, de una manera más agente.

Eso es a lo que intentamos acceder en el trabajo que hacemos. Se trata de permitir a las personas que están en crisis o que parecen estarlo, la oportunidad de acceder a su propia agencia y decidir por sí mismas el camino a seguir de la forma que consideren más adecuada.

Jervert: Tan poco de la psiquiatría se organiza en torno a cualquier cosa cerca de este tipo de atención, la empatía y el empoderamiento. Es lo contrario, en muchos sentidos. La siguiente pregunta que tengo para ustedes es ¿cuáles son los retos de su trabajo? ¿Qué os impide hacer este trabajo?

Roberts: Esa es una pregunta realmente encantadora. Los desafíos que se pueden nombrar dentro del trabajo, en formas más amplias, es la infravaloración general del trabajo de cuidado y lo que significa hacer el trabajo de cuidado, lo que el costo es, lo que el trabajo de cuidado es. Algo que puede dificultar el trabajo es experimentar parte de esa devaluación, y seguir ofreciendo esto a la comunidad y que contribuya a la forma en que experimentamos nuestras propias capacidades como personas que hacen este trabajo.  También experimentar nuestras propias vidas mientras hacemos este trabajo. Me contrataron durante la pandemia, y hemos estado haciendo este trabajo durante toda la pandemia.

No ha habido ningún momento en el que nos hayamos tomado un tiempo determinado para ello. Es estar dentro de un trabajo continuo y permanente. En cierto modo, reunir constantemente la capacidad para seguir haciendo el trabajo puede ser un verdadero acto de equilibrio. Entonces puede haber algunos cambios de perspectiva que ocurren dentro del apoyo a la gente, donde es importante mantener los límites y a veces humanizarte a ti mismo no sólo como un accesorio de apoyo a los compañeros o una persona que está sosteniendo esta experiencia con el fin de apoyar a otra persona que está sosteniendo su experiencia.

¿Qué significa no sólo ser un recipiente de apoyo, sino encarnar la conexión con alguien de forma solidaria? Eso no es tanto un intercambio, sino un esfuerzo colectivo y de colaboración, y esas son las cosas que a veces son difíciles de entender en lugar de muchas otras formas en las que nosotros, como colectivo, como sociedad, pensamos o abordamos el pedir apoyo u ofrecerlo.

Jervert: Yana, ¿cómo pueden los oyentes apoyar tu trabajo, en concreto el Trans Lifeline, pero también el Cops Out Of Crisis?

Calou: En primer lugar, puedes donar a nuestro trabajo. Cuando hablamos de la desfinanciación de la policía como respuesta a la crisis, nos referimos a la financiación de alternativas como una línea de atención telefónica y el trabajo de Jahmil, por lo que donar a Trans Lifeline es una forma de apoyar a las personas que pueden acceder a esta atención.

Puedes unirte a las listas de correo electrónico de nuestra campaña. Si te identificas como persona trans o no binaria, puedes solicitar ser voluntario/a como operador/a de nuestra línea y prestar esa atención y aprender a hacer atención comunitaria sin policía ni hospitalización involuntaria.

Jervert: Jahmil, ¿alguna adición a eso?

Roberts: Si usted es una persona que puede proporcionar apoyo a las personas dentro de la comunidad, sin duda inscribirse para ser un voluntario cuando las aplicaciones abiertas. Sería estupendo.

Jervert: Hemos estado hablando sobre el impacto de la opresión, la intolerancia, los prejuicios y el estigma en las personas con angustia suicida. Cómo puede ser ignorado o negado por el marco de la psiquiatría que es poderoso ahora. Y cómo líneas como Trans Lifeline están trabajando tan duro para interrumpir el ciclo de atención abusiva hacia las personas trans, los negros, los indígenas y la gente de color. Todo tipo de personas están experimentando esa atención abusiva y su línea actúa como una forma de detener ese ciclo para que no se active, lo que puede salvar vidas.

Calou: En primer lugar, es importante nombrar la historia de la psiquiatría y la psicología y la patologización de las personas queer y trans, los negros, las mujeres, los pobres, y el papel de la responsabilidad individual que ese tipo de sistemas crea. El diálogo que está teniendo lugar ahora en torno a la eliminación del estigma de la salud mental que oculta las causas fundamentales de las crisis, que son crisis causadas por la colonización, el racismo y el capitalismo. Estas son realmente las crisis con las que estamos lidiando. El simple hecho de tener más espacios para pacientes ambulatorios en el mismo día y tener más camas abiertas no va a apoyar a alguien que no tiene un hogar seguro para dormir, o una escuela donde pueda ir al baño.

Quiero nombrar la pieza subyacente a la que no hemos llegado directamente. Me gustaría compartir las formas en que los modelos de atención de la salud conductual mantienen a quienes se consideran en la norma y luego causan daño a quienes se ven forzados a los márgenes. Parte de esto es explicar cuáles son los impactos trans específicos de este tipo de cosas.

A veces, cuando estas intervenciones se producen de forma forzada, pueden hacer que los jóvenes trans queden expuestos a padres insolidarios. Las personas trans tienen menos probabilidades de tener un seguro médico debido a las formas en que se nos discrimina en el empleo y nuestras tasas de desempleo son muy altas debido a esto. Tener enormes facturas de ambulancia y de hospital cuando sabemos que la inestabilidad financiera es uno de los principales indicadores de suicidio es perjudicial para nuestra comunidad. Sabemos que en el caso de las personas trans, las retenciones psiquiátricas involuntarias se han utilizado para negar el consentimiento informado para la atención trans que salva vidas, como la terapia de reemplazo hormonal o las cirugías de confirmación de género.

Sabemos que las personas trans son mal diagnosticadas y mal medicadas cuando el problema es la disforia de género y la opresión que conlleva ser trans. Y podemos ser medicados a la fuerza mientras se nos niega la medicación específica para personas trans al mismo tiempo, o se nos coloca en unidades de género equivocadas en los centros psiquiátricos, en las cárceles, en las prisiones donde tenemos más probabilidades de ser agredidos sexual y físicamente. Tampoco se nos permite el acceso a la atención sanitaria trans mientras estamos encarcelados, no sólo en los hospitales.

Las personas trans indocumentadas pueden ser enviadas a centros de detención de forma indefinida cuando vienen a EE.UU. a pedir asilo debido a las amenazas contra su vida por ser trans. En Estados Unidos esto es lo que estamos haciendo. Ciertamente, vemos la criminalización del trabajo sexual y el uso de sustancias en nuestra comunidad debido a la transfobia, y la falta de acceso al empleo tradicional. Hay una larga historia de falta de competencia trans en la salud mental, en los servicios de violencia doméstica y en los servicios médicos. Así que vemos que las personas trans son puestas en retenciones involuntarias en todo tipo de sistemas de detención, psiquiátricos y carcelarios – todos son carcelarios. Por lo tanto, las personas son puestas en aislamiento para su propia “protección” sólo porque son trans.

Es importante que la gente conozca algunos de los daños específicos de los trans. Lo que realmente necesitamos es [poder] confiar en que cuando pedimos ayuda, la ayuda que recibimos no va a empeorar nuestras crisis. Tenemos que reconocer que las crisis que sufrimos son el racismo, el capitalismo y el colonialismo. Tenemos que darnos cuenta de que la redistribución económica va a prevenir tantas crisis que una cita de terapia no va a ayudarte a conseguir la estabilidad financiera que necesitas. Tenemos que pensar realmente en cómo podemos financiar y proliferar los sistemas de apoyo entre iguales y seguir financiando y explorando estas alternativas fuera de los sistemas estatales y de las intervenciones de salud mental.

Para mí, una gran parte de mi trabajo es ayudar a concienciar a la gente de que la medicalización forzada no mantiene a la gente a salvo ni salva vidas como el lenguaje de la prevención del suicidio nos quiere hacer creer.

Roberts: Por lo que decía Yana, no tenemos la oportunidad de llegar a la raíz del problema que la persona está experimentando.  Cuando hacemos el trabajo de apoyo entre pares, nuestro primer objetivo es escuchar a la persona que llama, y dejar que sea el líder y nos diga lo que necesita, y luego hacer un plan con ellos para que esas necesidades se cumplan, y no sólo para que se sientan mejor con estas necesidades insatisfechas.

Una parte de esto es permitir a las personas acceder a su propio poder. A través de la agencia y encarnando lo que significa experimentar el consentimiento como otros [personas marginadas]. ¿Qué significa ofrecer eso a alguien? ¿Y qué significa existir de forma solidaria con alguien que no conoces personalmente? Eso es también lo que suele ser nuestro trabajo. No se trata sólo de cuidar a las personas que conocemos, sino también dentro del anonimato.

Ofrecemos estrategias de reducción de daños, que son específicas para ciertas experiencias, pero podemos abordarlas y trabajar desde el punto en el que te encuentras, escucharte y fundamentarnos juntos para no aumentar el daño que la gente está experimentando.

Tomamos ese análisis y luego la pregunta es cómo podemos disminuir lo que está sucediendo. Se trata de estar dentro de ello con la persona de una manera que, por supuesto, está delimitada, pero de una manera que crea más espacio y más seguridad para que podamos navegar con más claridad como personas que están recibiendo este tipo de apoyo. Creo que eso es muy importante.

Jervert: La experiencia de la atención en un paradigma de la psiquiatría moderna siempre está ignorando la opresión. Y hasta el punto de decir “vamos a volver a estar bien con esta opresión”. Es imposible entender cómo hemos decidido que esto es lo que funciona, cuando no es en absoluto lo que funciona. Como decía Yana, causa esta enorme cantidad de daño, y aumenta tanto dolor y sufrimiento entre todas las personas.

Roberts: Estoy muy de acuerdo con eso, gracias por traer eso a este espacio. Iba a añadir que mucho de lo que nombras es por lo que es importante ver también este trabajo como un trabajo de justicia.

Jervert: Última pregunta. ¿Qué quiere que sepan los oyentes sobre el apoyo a la comunidad en su línea directa?

Roberts: De forma individual, cuando apoyamos a las personas, accedemos a sus vidas individuales y a sus necesidades individuales, y creamos esos planes individuales con ellos. Esa es la parte de la conexión que viene con el cuidado de otra persona. En este momento, ¿podemos existir dentro de este tiempo y este espacio con otra persona para ampliar su acceso a los recursos?

Se puede apoyar de manera diferente en el trabajo que está haciendo Yana, donde la pregunta es “¿cómo podemos existir con estas personas para amplificar su acceso a la conciencia?” ¿Cuántas personas son conscientes de esto? ¿Cómo podemos acceder a nuestro propio poder y añadirlo al de los demás?

Jervert: Gracias a ambos por estar aquí conmigo hoy. Ha sido una gran conversación, y nuestros oyentes van a aprender mucho. Buena suerte con este trabajo y espero que obtengan todo el apoyo que necesitan.

Confiar en las personas como expertas en sí mismas: Sera Davidow en la línea de apoyo entre pares Wildflower

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Una entrevista con Sera Davidow, directora ejecutiva de Wildflower Alliance, sobre su línea de apoyo entre pares y los principios fundacionales de no rastrear las llamadas ni contactar con la policía sin consentimiento.

Sera Davidow es cineasta, activista, defensora, autora y madre de dos niños muy ocupados. Como superviviente de abusos físicos, sexuales y emocionales de niña y de violencia en las relaciones de pareja de adulta, Sera se ha enfrentado a muchos retos a lo largo de su propio proceso de curación, incluyendo muchos altibajos con pensamientos suicidas y autolesiones. En la actualidad, dedica gran parte de su tiempo a trabajar como directora de la Wildflower Alliance (antes conocida como Western Mass Recovery Learning Community), que incluye el programa Afiya Peer Respite, recientemente reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de las dos docenas de programas ejemplares basados en los derechos que funcionan en todo el mundo. También forma parte de varias juntas directivas, como la del Centro Jurídico de la Discapacidad de Massachusetts (DLC), la del Consejo contra el Abuso Institucional y Psiquiátrico (CAIPA) del DLC, como miembro de la junta asesora del Centro Nacional sobre Violencia Doméstica, Trauma y Salud Mental (NCDVTM) y como miembro fundador de la junta directiva de Hearing Voices USA. Puedes saber más sobre Sera y su trabajo en un artículo publicado en abril de 2018 en Sun Magazine

Esta entrevista es la segunda de una serie de conversaciones que se llevarán a cabo en los próximos meses en torno al tema de la localización e intervención de las líneas directas. La primera entrevista fue con mike virys, fundadora de Call the Blackline. Forma parte del Proyecto de Transparencia de las Líneas Directas de Suicidio de Mad in America, que nació de la creencia de que crear transparencia y acceso público en torno a las políticas de intervención y rastreo de llamadas de las líneas directas de suicidio debería ser una prioridad.

La transcripción que figura a continuación ha sido editada por razones de longitud y claridad. La traducción se ha hecho por parte del equipo de Mad in México

Karin Jervert: Hola a todos. Soy Karin Jervert y soy la editora de arte en MIA. Entrevistando a Sara Davidow de la Warmline de Wildflower Alliance. Bienvenida, Sera. Muchas gracias por tu tiempo hoy. ¿Puedes hablarnos un poco de ti?

Sera Davidow: Gracias por recibirme. Formo parte del Equipo de Liderazgo de la Alianza Wildflower, que solía conocerse como la Comunidad de Aprendizaje de la Recuperación de Western Mass[achusetts] y parte de ella es una Línea de Apoyo entre Pares. También tenemos una serie de otras ofertas en nuestra comunidad.

Además, también soy miembro fundador de la Junta Directiva de Hearing Voices USA. Me encanta escribir y también he publicado varios artículos sobre Mad in America. Me gusta considerarme escritora, cineasta, activista y madre.

Karin: Hay muchas cosas en juego: una madre, una artista, una escritora y también la Hearing Voices Network, que es un recurso maravilloso.  ¿Cómo llegó a su trabajo como líder de la comunidad en la Wildflower Alliance, en concreto en la línea de combate?

Sera: Soy una persona con un historial psiquiátrico que pasó muchos años tratando de averiguar qué hacer con eso y cuál sería mi lugar en el mundo. Me encontré con que el sistema de salud mental convencional me fallaba, y realmente lo que aprendí de eso fue: “No se lo digas a nadie”. No le digas a nadie por lo que estás pasando. Así que tuve que seguir buscando otras formas de obtener apoyo y de descubrirme a mí misma.

Empecé a trabajar en un papel clínico en el sistema de salud mental, algo que creo que mucha gente hace, pero no lo admite, como una forma de intentar descubrirse a sí misma. Tuve bastante éxito en cuanto a los elogios que recibí por el trabajo que hacía, incluso sin tener ningún título clínico, pero cuando llegué a un punto de mi vida en el que decidí sacar a la luz mi historial psiquiátrico, me encontré con que ya no era tan bien recibido en ese entorno.

Acabé dejando ese trabajo en un momento que coincidió con el proceso de creación de lo que se convertiría en Wildflower Alliance. Una parte de esa visión era tener un hogar de apoyo a los compañeros. Debo decir que todo eso ocurrió entre 2005 y 2007, cuando la Wildflower Alliance se financió. Pero la Línea de Apoyo entre Pares, aunque era una parte de la visión original, no tomó forma hasta 2012, al mismo tiempo que nuestro relevo entre pares estaba tomando forma.

Karin: ¿En qué se diferencia la línea de Warmline de Wildflower? ¿En qué es única?

Sera: Te refieres a ella como la Warmline y para lo que valga, creo que es una palabra realmente interesante. Porque creo que hay líneas cálidas y líneas directas, y la implicación es que las líneas directas se ocupan de las crisis graves y las líneas cálidas de algo un poco inferior a eso. De hecho, hemos comprobado que las personas que llaman a nuestra línea están muy angustiadas, y a veces, específicamente, porque han comprobado que llamar a las líneas directas cuando están tan angustiadas les trae problemas. En su lugar, eligen estas otras líneas. Así que nos referimos a ella como una línea de apoyo entre iguales. No quiero criticar tu lenguaje, sólo creo que es un hallazgo importante.

Karin: Creo que la diferenciación de la forma en que la gente se involucra con la línea cálida frente a la línea directa o las líneas de apoyo entre pares realmente cambia quién y por qué la gente acude a ti. Es importante mencionarlo.

Sera: No eres la única que se refiere a ellas como líneas cálidas, y creo que, de hecho, aparecemos en warmline.org o en algunos de estos otros recursos. Para mí se convierte en una cuestión de opresión internalizada de consentir la idea de que somos de alguna manera menos que, por lo que hemos tratado de empujar hacia atrás en eso.

En cuanto a lo que ofrece la Línea de Apoyo entre Pares, intentamos ser lo más flexibles posible en cuanto a lo que la gente necesita. A veces puede ser que alguien llame desde la zona y busque un recurso concreto, y nuestros trabajadores de la Línea de Apoyo entre Pares deberían explorar eso con ellos. No tienen que ser expertos.

Creo que nos metemos en muchos problemas en este mundo al decir que uno viene aquí [a las líneas de apoyo] por el experto que tiene todas las respuestas. Nuestros trabajadores de la Línea de Apoyo entre Pares no tienen todas las respuestas. Pero están dispuestos a explorar con la gente, compartir lo que saben y explorar más allá. A veces se trata de recursos, pero a veces la gente llama desde más lejos. Aunque todavía podemos encontrar algunos recursos en línea con ellos, no es necesariamente tan sencillo.

Sinceramente, la mayoría de las veces se trata de alguien con quien hablar. Alguien con quien hablar que no va a tratar de quitarle nada a alguien. Que no intente quitarle su libertad. No va a tratar de coaccionarlos para que hagan una cosa en particular.

Hace poco apareció un nuevo listado en un sitio web concreto sobre líneas de apoyo entre iguales, y decía que las líneas de apoyo entre iguales pueden transferirte a una línea de crisis. Hice que quitaran nuestra línea. Dije que, por favor, quitaran nuestra línea hasta que cambiaran ese lenguaje porque no quiero que la gente piense que si nos llaman, estamos listos para pulsar un botón y transferirlos a una línea de crisis. No es así como funciona.

Así que la idea es que puedas llamar y decirnos lo que necesites, y nosotros vamos a escuchar, vamos a hablar. Te preguntaremos qué significa para ti o qué quieres hacer con ello. También hay un elemento de defensa. Si alguien está tratando de averiguar cuáles son sus derechos o dónde puede ir para asegurarse de que se le escucha, trabajaremos con él en eso.

Karin: ¿Cuál es su filosofía sobre la atención a las personas que llaman? ¿Para los miembros de la comunidad que atraviesan una crisis?

Sera: Siempre me cuesta un poco con estas preguntas, porque son una petición de reducir algo a algo realmente fácil de hablar. Y no estoy segura de que sea tan fácil. Pero lo que yo diría es que la filosofía es que todos somos seres humanos tratando de navegar por este mundo, y todos hemos adquirido sabiduría en nuestros viajes, y la forma más eficaz de apoyar a otra persona es confiar en tu propia sabiduría y estar dispuesto a apoyarla para que descubra cuáles son sus respuestas.

Es una filosofía un poco larga, pero se reduce a todas esas otras ideas que oímos todo el tiempo en el mundo de los pares sobre la confianza en las personas como expertos de sí mismos, lo que no significa necesariamente que tengan todas las respuestas. Pero en algún lugar dentro de ellos, tienen más información sobre sí mismos y lo que necesitan que cualquier otra persona, y que nosotros tenemos con nuestras preguntas [trabajadores de la línea de apoyo a la crisis]. Podemos ayudarles a quitar las capas y llegar a esa sabiduría que tienen dentro de sí mismos.

Creo que nuestra filosofía es muy coherente con cosas como el apoyo intencional entre pares, que es una de nuestras cuatro formaciones básicas que exigimos a todos los empleados, incluidas las personas que trabajan en la Línea de Apoyo entre Pares. Nuestras otras formaciones básicas son una formación de tres días contra la opresión, y luego una formación de Alternativas al Suicidio y una formación de Oír las Voces.

Todo ello, en última instancia, se remonta a estos valores de autonomía, a la importancia de que las personas conserven o recuperen el poder personal y el control de sus vidas, y al poder de apoyar a las personas para que den sentido a lo que ocurre en sus vidas y a lo que no funciona.

Karin: La línea de apoyo entre pares Wildflower ofrece específicamente a la comunidad algo que está fuera de lo que ofrecen la mayoría de las líneas de crisis de salud mental, que es esta conciencia de la autonomía del individuo. ¿Qué se siente al proporcionar este apoyo a personas que de otro modo no podrían acceder a esta atención?

Sera: Se siente esencial. También creo que a veces resulta muy frustrante porque no hay suficiente. Tenemos una Línea de Apoyo entre Pares que funciona durante un puñado de horas al día, y es atendida por una sola persona. Compáralo con algunas líneas de crisis más amplias en las que hay docenas de personas disponibles y las llamadas se dirigen automáticamente a la siguiente persona si una de ellas está ocupada.

Estamos compitiendo de esta manera. La falta de acceso puede ser muy frustrante. Así que me parece algo esencial que hay que proporcionar. Estoy muy contento de que lo estemos proporcionando, y me siento muy bien por ello. Pero siempre me encuentro con la realidad de que cuando tienes algo que es diferente y de difícil acceso, también puede causar frustración a la gente.  Especialmente en los últimos tiempos, he sentido realmente la frustración con nuestro relevo de compañeros, con nuestra línea de apoyo a los compañeros, y con tantas cosas que son un recurso demasiado escaso.

Al mismo tiempo, como ya hemos hablado, la capacidad de ofrecer un espacio, un espacio virtual en el que la gente puede decir lo que necesite y tener a alguien al otro lado de la línea que no se va a asustar por ello, y que no va a estar dispuesto a echarlos, es realmente poderosa.

Gran parte del sistema de salud mental funciona a la espera de que alguien necesite que le quiten el poder. Ya sea que hablemos de la crisis o de los servicios de emergencia, o lo que sea. En cierto modo dicen, bueno si no estás lo suficientemente mal, no tenemos nada para ti en este momento. Pero estamos observando. En el momento en que estés lo suficientemente mal, te quitaremos algo de poder y te pondremos aquí. Me siento muy orgulloso de poder ofrecer apoyos que no funcionan así.

Karin: Lo que estáis haciendo bien es absolutamente esencial. Y mucha gratitud por el trabajo que usted y todos en el Wildflower hace. Eso nos lleva directamente a la siguiente pregunta. Desde tu punto de vista, ¿cuáles son los mayores retos de este trabajo?

Sera: De nuevo, por supuesto, el acceso y sé que estamos hablando de la Línea de Apoyo a los Pares, pero el Respiro de los Pares y la Línea de Apoyo a los Pares, aunque no son la misma cosa, funcionan en el mismo edificio, y por eso pienso en ambos, juntos, mucho.

El Respiro de Pares tiene tres habitaciones en una región que tiene algo así como ocho unidades psiquiátricas de agudos con no sé cuántas camas. Así que se supone que tenemos que demostrar que somos una desviación del hospital o una alternativa al hospital. Pero cuando estás siempre lleno y hay todas esas camas psiquiátricas a tu alrededor, se hace realmente difícil. A veces da la sensación de que estamos abocados al fracaso, y yo diría algo parecido con la Línea de Apoyo a los Pares a veces. Si le das a alguien un poco de recursos, pero no los suficientes para que arraigue realmente, o a veces no lo suficiente para pagar a la gente para que trabaje allí de forma constante, entonces puede ser un poco una trampa para el fracaso.

Aunque aceptamos todo lo que podemos conseguir, a veces me pregunto si el hecho de dar estas pequeñas ayudas hace que a veces parezca que “no es un enfoque eficaz”, por lo que no tenemos que seguir financiándolo. Eso me preocupa. Además, sólo somos un pequeño goteo en este sistema psiquiátrico. Así que cada vez que la gente viene a nosotros, ya sea en la Línea de Apoyo a los Pares o en cualquier otro lugar, ya han venido y han pasado en muchos casos, pero no siempre, por muchas otras partes del sistema psiquiátrico. Así que tenemos que trabajar para ganarnos la confianza y ayudar a la gente a entender en qué somos diferentes.

No envidio a la gente su necesidad de que trabajemos para que confíen en nosotros. Creo que es totalmente justo teniendo en cuenta el mundo en el que vivimos, y ciertamente es un reto poder llegar a las conversaciones que son más útiles porque la gente ha sido muy perjudicada en los sistemas en los que estamos. Y eso es difícil.

Karin: Teniendo en cuenta todos estos retos de los que habla, ¿cómo pueden los oyentes de este podcast apoyar su trabajo?

Sera: Ciertamente aceptamos donaciones. Eso siempre es estupendo. Soñamos con encontrar financiadores ricos que puedan apoyarnos para expandirnos realmente sin tener que hacer el interminable baile de las subvenciones. Muchas fuentes de financiación no ofrecen financiación anual, sino que ofrecen financiación inicial.

Hace poco subimos las tarifas en todos los ámbitos, porque no podíamos seguir justificando pagar tan poco. Así que estamos operando con un déficit en este momento.

Pero creo que, al ser alguien que realmente invierte en la integridad de estas líneas… . a menudo, cuando la gente se dispone a financiar más cosas, sólo tiene una comprensión superficial de ello. Así que son momentos en los que las cosas se cooptan o corren el riesgo de perder su integridad y convertirse en otra cosa, de convertirse en la línea de apoyo a los compañeros que tiene un botón que se pulsa y que te transfiere directamente a Crisis.

Creo que lo que pediría a los oyentes es: Ser alguien que nos ayude a mantener esa integridad. Cuando escuchen que un proyecto se desvía y se convierte en otra cosa, sean alguien que hable. Sé alguien que nos ayude a mantener lo que es la visión… si una línea de apoyo entre pares está usando ese nombre y están haciendo cosas que no son consistentes con los valores de apoyo entre pares, entonces la gente experimentará un trauma por eso. Así que es importante que nos unamos en todo el país y más allá para hacer frente a la cooptación y asegurarnos de que estas ofertas son lo que se supone que son.

Karin: Creo que es muy importante tenerlo en cuenta. En lo que he pensado mucho cuando estaba haciendo este proyecto es en la idea del número 9-8-8. Se va a publicar [pronto] y hay una tendencia a que las líneas se financien si tienen ese botón y no se financien si no lo tienen. Va a salir [pronto] y hay una tendencia a que las líneas se financien si tienen ese botón y no se financien si no lo tienen. Esa es la nueva norma para las líneas de apoyo entre iguales que se ponen en marcha hoy en día.  Y si las líneas están luchando, y están tratando de mantener su integridad en torno al trauma y la violencia que puede ocurrir cuando se llama a la policía y este tipo de cosas, pueden decidir que con el fin de seguir adelante tienen que aceptar estas normas y obtener la financiación en lugar de ser capaz de mantener su integridad. Y luego está la idea de que si una línea está en un lugar vulnerable, hay que encontrar maneras de que podamos apoyar líneas como la suya y de una manera financiera que no venga con esta advertencia.

Sera: Sí. Esa advertencia es devastadora. Sólo se necesita una vez.  Una vez que se cruza esa línea y otras personas se enteran. ¿Y por qué deberían confiar si estamos dispuestos a cruzar esa línea? Creo que gran parte de esto se debe a la realidad de que nosotros, como sociedad, necesitamos desarrollar cierta tolerancia a la pérdida y enfrentarnos a la realidad de que no lo controlamos todo.

Creo que el sistema de salud mental está preparado todo el tiempo para averiguar cuándo tiene que tomar el control, a pesar de que las investigaciones nos dicen que cuando toman el control los resultados son peores.

Le he dicho a mucha gente que hay dos caminos. Uno en el que aceptamos que no podemos controlar a los demás, pero intentamos crear el mayor espacio posible para que estén con nosotros y podamos resolver las cosas juntos. A veces, algunas personas se pierden en ese camino. O podemos seguir este otro camino en el que simplemente estamos atentos a cualquier señal de que alguien está a punto de hacer algo que no queremos que haga, y tratamos de tomar ese control y evitar que lo hagan [que lo hagan] el mayor tiempo posible. Realmente creo que perdemos a la gente por ese camino mucho más que por el otro.

Karin: Estoy de acuerdo con eso y he descubierto que es un cambio de perspectiva muy importante cuando te enfrentas al sufrimiento de los demás y al tuyo propio. Parece que si buscas este control temporal del momento, como dices, vas por un camino que les hace más daño y les causa más sufrimiento. Pero si tienes esto -supongo que no es como una paz o una tolerancia, sino la comprensión y la conciencia- de que el sufrimiento es una parte de la vida y la pérdida es una parte de la vida, y que sólo estás en esto junto con los demás, eso es sólo un hecho y sólo puedes hacer lo que puedas.

Sera: Creo que es un punto muy importante. ¿Qué es una parte de la vida? Porque creo que parte de lo que ocurre es que la gente proyecta sus miedos a la muerte y su incomodidad con la muerte sobre todo y todos los que les rodean. Si pudiéramos llegar a un punto en el que aceptáramos que tanto el dolor como la muerte forman parte de la vida, entonces podríamos estar un poco más tranquilos con la gente que se encuentra en algunos de esos espacios y no tratar desesperadamente de controlarlos.

Karin: Me pregunto si podrías ampliar un poco tu opinión sobre cómo ves que líneas como la tuya, que enfocan las cosas de forma tan diferente y con tanto cuidado en torno al empoderamiento, están interrumpiendo este ciclo de cuidados abusivos. E interrumpiendo el ciclo de afianzamiento y refuerzo de la opresión que existe en nuestras vidas.

Sera: Claro, la opresión es un tema tan rico y con tantas capas, y creo que hay tantas formas diferentes de ella. Hoy he tenido una conversación con alguien sobre cómo incluso los más críticos -las personas más comprometidas con la lucha contra la opresión- siguen sin entender la opresión psiquiátrica. Todavía, de alguna manera, piensan que “Oh, pero para ese grupo particular de personas tenemos que averiguar cómo controlarlos porque queremos que estén seguros”. Les han dicho que no solo controlar a ese grupo de personas te mantendrá a salvo, sino que si quieres ser una buena persona -y todo el mundo quiere ser una buena persona- tienes que asegurarte de que reciban la atención que necesitan, y todo lo demás no está bien.

La gente se ha creído esa línea, incluso la gente que está en primera línea de la lucha contra el racismo y otros trabajos contra la opresión. Así que existe ese reto. Pero también está la realidad de que el sistema psiquiátrico ha sido utilizado como una herramienta de opresión para reforzar todas estas otras formas de opresión.

Karin: Sí. Eres tú. Tú eres el problema. Estás roto.

Sera: Sí. Yo misma he experimentado eso cuando me he levantado y he compartido esta historia de ser una sobreviviente de la infancia de abuso sexual y físico, de ser una sobreviviente de violación y aún así la gente ha dicho como, “Está bien, bueno escuchamos el trauma, pero todavía vamos a referirnos a ti como enferma mental”.

Cuando oigo eso, oigo que le dan un pase a toda esa gente que me ha hecho daño y siguen diciendo: “A pesar de eso, sigue pasando algo en tu cabeza”.

Es un verdadero aprieto. Y digo que es un aprieto porque lo estoy experimentando muy de cerca y personalmente ahora mismo porque uno de mis hijos lo está pasando muy, muy mal en la escuela con algo de acoso escolar y yo estoy pasando por un divorcio y hay mucha complejidad en esa situación. Está realmente claro que esas son las dos cosas con las que nuestro hijo está luchando.

Pero somos impotentes para arreglar el sistema escolar que es horrible, y hemos sido bastante impotentes para arreglar algunas de las condiciones del divorcio con las que estamos lidiando, así que incluso yo estoy como “¿Debería estar considerando la medicación, las drogas psiquiátricas, para mi hijo que está luchando tanto porque no puedo arreglar estas condiciones sociales?” Necesito que [mi hijo] tenga de alguna manera alguna protección para atravesar eso.

Es realmente doloroso ver que eso ocurre. Mucha gente se queda atascada en ese lugar de “Las cosas son tan terribles, y no puedo controlarlas”. Todo lo que puedo controlar es que tal vez pueda adormecerme un poco, y tal vez pueda hacerme olvidar estas cosas.

Karin: Yo misma he estado en esta situación sintiéndome así. Si el mundo está tan desordenado en este momento y el apoyo no existe, ¿qué pasa si la opción correcta es volver a tomar un antipsicótico sólo porque no tengo otra opción? Sé que si estuviera en una situación diferente, en un mundo diferente, en una cultura diferente, posiblemente podría vivir y prosperar.

Sera: En cuanto a la Línea de Apoyo entre Pares, no tenemos más poder que nadie para solucionar algunas de esas condiciones sociales que la gente experimenta cuando nos llama, pero podemos validar que son reales. Podemos ser uno de los lugares a los que la gente puede llamar. Uno de los pocos lugares en los que no decimos: “Oh, no, no se trata realmente de ti”, y creo que eso puede ser realmente importante.

También apoyamos a la gente para que desafíe algunas de las normas sociales. Eso está integrado en todas nuestras formaciones básicas: está bien desafiar las normas de género o las expectativas de lo que deberías hacer o producir en el mundo. Quién se supone que debes ser. Cómo se supone que debes definir tus problemas. Creamos ese espacio, y aún así no arregla las condiciones sociales, pero puede, de alguna manera extraña, similar a un medicamento psiquiátrico, crear un poco de amortiguación o un poco más de protección contra el tratamiento de esas condiciones sociales si tienes algunas personas, alguien que lo entiende y que te escucha, que te cubre la espalda de esa manera.

Karin: Tengo que decir que he interactuado con los apoyos de Wildflower – la línea de apoyo entre pares y los grupos de apoyo entre pares que todos ustedes ofrecen allí. Lo he experimentado personalmente como superviviente psiquiátrico, y en mi viaje saliendo de una etiqueta bipolar y el daño que me hicieron. Acudí a ustedes y a su organización. Y en gran parte me ha dado exactamente lo que acabas de describir.

Sera: Gracias por compartir eso. Es útil escucharlo.

Karin: Su organización me ayudó a volver al mundo. Me devolvió mi arte al mundo. Me ayudó a recuperar la dignidad, el poder y el amor por mí misma. Su organización fue una parte muy importante de lo que ocurrió.  Creo que tú y los demás merecéis mucha gratitud por lo que hacéis y en gran parte porque también os enfrentáis a todos estos retos. No sólo los financieros y de financiación.  Incluso la gente más despierta no puede entender el abuso psiquiátrico y la opresión.

Sera: Iba a decir… En realidad estoy experimentando algunas consecuencias bastante directas de ello en este momento. De nuevo, con mi divorcio, acabamos de tener nuestro pre-juicio y en el pre-juicio la forma en que funciona es que tienes que decir qué pruebas vas a utilizar y qué testigos vas a llamar, y mi ex ha enumerado algunos de mis artículos y presentaciones como una prueba para tratar de demostrar que tengo ideas salvajes sobre la psiquiatría y la salud mental y todo esto. Y por lo tanto, cuestiona mi capacidad para criar a mis hijos. Así que, es – es bastante intenso.

Karin: Siento mucho que estés pasando por eso y también espero que tengas apoyo.

Sera:  En realidad hablé con Bob Whitaker cuando todo esto comenzó. Me dije que tal vez debería retirar mis artículos. Y luego decidí que no, voy a vivir con mi verdad sin importar lo que traiga, pero estoy tratando de aguantar esto en este momento.

Una cosa que no he dicho es que no me gusta mucho, aunque lo he usado hoy, todo este lenguaje de la salud mental, porque creo que es la cara opuesta de la moneda de la enfermedad mental, ambas vienen de este lugar medicalizado. Si pudiéramos salir de esa caja y acercarnos más a un enfoque de reducción de daños, creo que es realmente importante.

Es una filosofía que mantenemos en todo nuestro trabajo, incluida la Línea de Apoyo entre Pares, pero no creo que la gente entienda realmente lo que significa la reducción de daños. Claro, puede significar cómo reducimos el daño y el impacto de las cosas terribles que ocurren a nuestro alrededor. Eso es una parte, pero creo que en el fondo lo que significa es que aceptamos que la gente está tomando decisiones y luchando con las cosas que están luchando y viviendo la vida que están viviendo, y [nosotros] no tratamos de cambiarlos o identificar lo que es malo y necesita ser eliminado. Incluso en el caso de algo como los pensamientos suicidas. Y es realmente extraño para la gente pensar que en realidad el objetivo podría no ser deshacerse de los pensamientos suicidas. Puede haber razones realmente válidas para que alguien tenga esos pensamientos. Puede haber formas en las que la gente valore los pensamientos suicidas.

Recuerdo que en una formación un joven dijo: “Si todos mis pensamientos suicidas, si todo ese dolor desapareciera, creo que perdería mi arte y mi música, y no quiero eso”. Así que, en lugar de abordarlo desde ese lugar, en un enfoque de reducción de daños, podríamos decir que estos pensamientos suicidas forman parte de la vida de esta persona. ¿Cómo le apoyamos para que cambie su relación con esos pensamientos de una manera que le funcione mejor? ¿Cómo le ayudamos a reconocer que esos pensamientos tienen un mensaje o tienen menos poder que ellos?

Karin: Última pregunta.  En unas pocas palabras o frases, ¿cuál es el punto de partida de su trabajo, y qué quiere que sepan los oyentes sobre el apoyo a su Línea de Apoyo entre Pares?

Sera: Creo que gran parte de lo que estamos luchando es una pérdida de poder y control en nuestras vidas. Creo que gran parte de lo que intentamos hacer es reconocer la profunda pérdida de poder que supone que alguien diga: “Oye, este es tu diagnóstico”. Eso dice lo que te pasa y esto es lo que tienes que hacer al respecto, en lugar de dejar espacio para decir: “¿Qué te ha pasado?”. ¿Qué está sucediendo en tu vida, y qué significa eso para ti? Y hablemos de esto para que podamos apoyarte a dar ese significado y tener esa propiedad y recuperar ese poder. Si la gente no tiene ni siquiera ese poder para explorar sus propias experiencias y averiguar lo que significan para ellos, entonces es realmente difícil avanzar hacia un lugar diferente.

Por el amor y el cuidado del pueblo: Una entrevista con Vanessa Green sobre la organización Call BlackLine

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Línea de teléfonos de colores colgados por el cable de izquierda a derecha los colores son, rojo, naranja, amarillo, verde, azul, azul marino, morado. sobre un fondo blanco

Una entrevista con Vanessa Green, directora ejecutiva de Call BlackLine, una línea de atención telefónica reconocida a nivel nacional que sirve a las comunidades BIPOC[1] y LGBT

Vanessa Green es cofundadora y directora ejecutiva de Call BlackLine, una línea de atención telefónica reconocida a nivel nacional que atiende a las comunidades negra, indígena, de personas de color (BIPOC) y LGBTQI con una óptica de mujer negra sin disculpas. El proyecto busca por ofrecer atención en salud mental con un enfoque no institucional o carcelario a las comunidades más afectados por la violencia estructural.

Su trabajo gira en torno a los derechos humanos, los derechos de la mujer y la sexualidad, la raza y las políticas de identidad relativas a los pueblos de la diáspora africana. Desde muy joven, Vanessa Green aprendió a ser curiosa y a plantear preguntas sobre la aceptación de los cuidados y la interrupción de la violencia.

Vanessa comenzó su trabajo en justicia social como directora del Programa de Crisis por Violación en el Condado de Orange, NY. En 2014, Vanessa, junto con #100Sistahs, comenzó el #FeedThePeopleSquad[2] y alimentó a más de 2500 personas sin hogar en Yonkers, NY. Fue cofundadora de un capítulo reconocido de Black Lives Matter[3] en el Valle del Hudson de Nueva York. Anteriormente, Vanessa fue la directora del Programa de Violencia Doméstica para Hombres, reconocido a nivel nacional, un programa modelo para maltratadores de Nueva York. Su trabajo contra la opresión también incluye la dirección de una iniciativa LGBTQI en Hudson Valley, Nueva York, Rockland Pride, durante más de veintitrés años. Vanessa fue reconocida en el Estado de Nueva York como activista en la lucha para acabar con la violencia de los hombres contra las mujeres.

En la actualidad, Vanessa dirige la línea de atención telefónica Call Blackline, que aboga por el apoyo entre pares centrado en los valores de la mujer negra que proporciona ayuda emocional y material a las personas BIPOC, LGBTQI y de bajos ingresos que, de otro modo, no tendrían acceso a las redes de atención. Su trabajo con Call Blackline es realizado orgullosamente por personas BIPOC y para personas BIPOC.

En su organización y en sus conexiones personales, Vanessa encarna su filosofía de atención a la comunidad: “todo lo que hagamos debe ser por el amor y el cuidado de la gente”.

Puede apoyar a Call BlackLine visitando www.callblackline.com.[4]

Esta es la primera entrevista de una serie de conversaciones que se realizaron en torno al tema de la localización e intervención de las líneas directas[5]. Otras entrevistas son: “Sera Davidow de The Wildflower Peer Support Line” y “Jahmil Roberts y Yana Calou de Trans Lifeline”. Estas entrevistas forman parte del Proyecto de Transparencia de las Líneas de Ayuda contra el Suicidio de Mad in America, que nació de la creencia de que la creación de transparencia y acceso público en torno a las políticas de intervención y rastreo de llamadas de las líneas de ayuda contra el suicidio debería ser una prioridad. Este proyecto incluye un directorio de líneas que no rastrean ni intervienen sin consentimiento, una encuesta pública, entrevistas a supervivientes y una convocatoria artística abierta. Visite la página del proyecto para saber cómo puede participar. (https://www.madinamerica.com/2022/02/suicide-hotline-transparency-project/) 

Álvaro Gamio Cuervo: Quiero darte el espacio para que te presentes al público de la manera en que prefieras.

Vanessa Green: Mis pronombres son ella y ellos[6]. Actualmente estoy en San Diego y trabajo para el condado de San Diego. Aún continúo mi trabajo con Call BlackLine, pero en este momento, debido a las pérdidas que sufrimos durante la pandemia, he estado sufriendo. Nos hemos tomado un paréntesis de dos meses para poder reagruparnos, reenfocarnos y centrarnos mental y físicamente. Incluyo a mis oyentes en esto, pero quiero darles las gracias por permitirme hablar de esta increíble línea de ayuda y de lo que significa para la comunidad BIPOC, especialmente para nuestra gente LGBTQ.

 Álvaro: Podemos empezar ya de forma más amplia, hablando de cómo llegaste a tu trabajo como líder comunitario en el apoyo entre pares.       

Vanessa: ¡Oh, Dios mío! Tengo 60 años y empecé a ser activista muy joven. De joven siempre me pregunté sobre la violencia que veía en mi propia comunidad, especialmente la violencia contra las mujeres. Solía preguntar a mi madre, que era una superviviente de la violencia doméstica, ¿por qué ocurre esto? ¿Qué ocurre? ¿Por qué los hombres nos golpean cuando deberían amarnos y cuidarnos? Mi madre no tenía una respuesta para mí porque creo que ella misma probablemente no sabía la respuesta, ya que seguía sufriendo esa violencia por parte de mi padre. Con eso empezó todo. Mi papel fue el ser honesta y decir: “eso no me parece bien”.

Cuando estaba en el instituto y quería ir a la universidad, recuerdo que mi orientador me dijo que fuera a la escuela de formación profesional[7]. Me impactó tanto que me fui a casa llorando. Le dije a mi madre: “Quiero ir a la escuela. Quiero ir a la universidad”. Ella me miró y me dijo: “¿Por qué no lo harías?”. Le conté que mi orientador dijo que debía ir a la escuela de formación profesional, y mi madre me dijo: “Vas a ir a la universidad. Puedes ser lo que quieras, y vamos a conseguirlo”.  Mi madre y mi tía fueron fundamentales para que entrara en el United Negro College Fund y me ayudaran a ir a mi primera universidad, la Virginia State University.

Le digo a la gente todo el tiempo que es una experiencia sanadora ir a un HBCU (Historically Black Colleges and Universities)[8] cuando eres una persona negra. Pero luego volví a Nueva York porque en realidad era más barato ir a la escuela en la ciudad de Nueva York. Cuando me gradué en la universidad, empecé a entender que quería ser trabajadora social y empecé a trabajar en centros de acogida. Mientras trabajaba allí, me di cuenta de que todos los casos eran de niños negros y “cafés”[9]. Me preguntaba: “¿se maltrata a los blancos? ¿Los niños blancos no entran?” Eso me hizo pensar. Empecé a preguntarme, “¿por qué se llevan a nuestros niños?” Eso fue realmente lo que me inició en mi papel para empezar a cuestionar. Nombré a los servicios infantiles como un “enorme barco de esclavos” que separa a los padres de sus hijos. Eso inició mi activismo, y después de eso, me convertí en directora de un centro de crisis por violación.

He hecho un recorrido por diferentes cosas y he luchado por los derechos de la gente, pero diría que fue mi trabajo en los servicios para la infancia lo que me llevó a empezar a plantear estas preguntas: ¿por qué los niños que vienen a nuestro cuidado son BIPOC? Me gusta llamarlo ahora “policía familiar”, siguiendo a la Dra. Dorothy Roberts. ¿Por qué nos quitan a nuestros hijos? Seamos claros, en la época de la esclavitud e incluso hasta ahora, los niños negros y cafés cuidan de los niños blancos. ¿Por qué siempre nos quitan a nuestros hijos cuando cuidamos a los hijos de los blancos?

Álvaro: Tu madre y otras mujeres desempeñaron un papel muy importante en tu formación como organizadora. Luego, al pasar por todos estos trabajos y notar todas estas disparidades raciales, especialmente en el cuidado de crianza, realmente te abrieron los ojos a estos sistemas de inequidad. 

Vanessa: Sí, mucho. También he visto cómo colocamos a los niños y dónde se les coloca. Cuando hacía trabajo social en el sistema de acogida, la gente tenía miedo de colocar a los niños con un hombre gay, y yo decía: “¿sabes que esta gente de aquí que pega a sus parejas es cishet (heterosexual cisgénero)?”, aunque esa palabra todavía no se usaba. Yo abogaba por que los niños permanecieran en hogares donde hubiera amor, cuidado y crianza.

Así que luché por conseguir que estos niños fueran adoptados por cuidadores amorosos, lo cual fue muy gratificante. Gracias a Facebook, algunos de ellos todavía se acercan a mí y me dicen: “Oye, fui a la universidad. Estoy en una familia. Tengo hijos. Me va bien, y gracias por ser una defensora tan hermosa cuando crecíamos”. Del sistema de acogida salen horrores, pero también hay algunas victorias.

Álvaro: ¿Cómo crees que tu trabajo en el ámbito de la acogida ha influido en tu forma de organizar el apoyo entre iguales, especialmente para los BIPOC?

Vanessa: Sabes, no creo que fuera tan buena en eso.

Crecí con un tío, ¿cierto? Tuve un tío que era abiertamente gay, y oí muchas cosas como: “Oh, es gay porque fue agredido sexualmente”. Mi tío me sentó y me dijo: “No es por eso qué soy quien soy”.  Y decía: “Yo nací así”.

Al trabajar en el sistema de acogida, recordé lo que me dijo: que todo lo que un niño necesita es de cuidadores que le nutran y amen, o pueden ser dos, pero si amas a un niño, no importa. La gente me miraba como diciendo: “¿Por qué defiendes a esas personas?”, y yo decía: “Porque quieren a ese niño y quieren criarlo”.

No creo que haya pulido mi condición de LGBTQI+ -odiaría decir aliada, pero sí camarada, quiero ser su camarada- hasta que empecé a trabajar con mi mentora, Phyllis B. Frank, que fue muy buena en esto. Tengo dos hijos queer, y son adultos. Tuve un hijo de género fluido, y él hacía obras de teatro. Un día le dije a ella (a Phyllis B. Frank): “es un hombre negro y lleva un vestido”, y ella me dijo con tanto cariño: “Tu hijo no está fuera del clóset, Vanessa, por algunas de las cosas que dices. Puedes ser todo lo “despierta” que quieras y esta gran organizadora, pero si él capta que algo de lo que hace está mal, no va a salir del clóset”. Mi hijo no salió del clóset hasta los 20 años. Ella habló de cómo cosas tan sutiles pueden hacer que nuestros hijos no se sientan queridos o aceptados por lo que son.

A través de ese viaje con ella y con la hermosa gente que conocí en Rockland, me di cuenta de que todos los LGBTQI+ deben ser tratados con amor, dignidad y respeto. Cuando empecé a llevar todas mis camisetas del orgullo, la gente me decía: “¿Eres gay?”. Yo decía: “No importa”. Nunca respondí que lo fuera o no. Son mi familia, y si creen que soy gay, no pasa nada. ¡Ahora, me molesta un poco que sea heterosexual!.

Phyllis B. Frank fue quien me ayudó a ver que, para ser esa buena camarada, tenía que abrazar a mi hijo y no relacionarlo con lo que yo pensaba que debía ser la masculinidad, y la masculinidad negra, en este país. ¡Fue un viaje! Como madre y como persona dedicada a la salud mental, me he disculpado con él y me he comprometido con él, pero sé que le hice daño. Le hice daño en ciertos momentos de su vida. Así que eso es algo con lo que, como madre, tengo que lidiar. Me abrazaron porque dijeron: “Mamá, eres una de las personas más abiertas y geniales”, pero sé que aún así le hice daño cuando era más joven. Todo eso es “culpa de madre”, pero me parece bien tener “culpa de madre”.

 Álvaro: Gracias por compartir esa profunda historia con nosotros. Me has puesto la piel de gallina. Es tan íntimo y vulnerable admitir que todos somos capaces de hacer daño, y que a veces hay otras formas de quererse. Desde una edad muy temprana, parece que tu tío te ayudó a darte cuenta de eso, y a lo largo del camino, has tenido figuras clave que te han permitido crecer en tu apoyo entre pares. A veces olvidamos en el mundo académico y organizativo que hay conexiones individuales que nos forman como persona, especialmente en este trabajo.

Vanessa: Tanto. Es tan cierto. También, una cosa que debo recordar cuando estoy en este viaje es que tengo que escuchar esas voces, especialmente a mis hermanas trans-negras. No voy a hacer nada sin consultar, como, “¿qué piensas, está esto mal?”

Hace años, no habría hecho eso. Pensaba: “Lo tengo, lo sé”. Fueron estas grandes personas en mi vida las que me han dicho: “no te informaste con nosotras, ¿por qué necesitas saberlo ahora?”. He sido bendecida por tener gente que no me cortó o gente que estaba dispuesta a ayudarme a ver y a traerme. La gente decía que me llamaran. Yo no tuve gente que me llamara. Siempre he tenido gente que me ha hecho ver y me ha dicho: “Oye, eso no está bien. Vamos a ayudarte. Déjame decirte por qué”. He sido bendecido por tener ese tipo de gente en mi vida.

Álvaro: Todo eso te ha llevado a crear esta hermosa organización llamada Call BlackLine. ¿Puedes hablarnos de los servicios que ofrece tú organización y de lo que es único en Call BlackLine?

Vanessa: Somos únicos en muchos aspectos. Hacemos cosas sencillas. No tenemos un límite de tiempo. Puedes llamar, y he estado en llamadas con gente durante una hora o dos horas, pero lo que he notado es que cuando se permite a la gente contar sus historias, no hablan tanto al día siguiente porque ya hemos escuchado su historia. Ya hemos afirmado y reconocido su dolor, su herida o lo que sea que estén pasando.

Todas somos gente marginada. Simplemente es así. Hemos tenido gente blanca que se ha convertido en oyente, pero les decimos a las personas blancas que tienen que ser transparentes cuando alguien llama, y tienen que decir que no son negras, o que no son latinas, o que no son indígenas. Muchas veces, la gente no quiere hablar con ellos. Las personas negras me dicen: “Necesito hablar con alguien que conozca mi experiencia, que entienda lo que significa ser negro en este país”. Los blancos tienden a no durar. Tienen buenas intenciones, y lo que les he dicho es que nos den dinero entonces, porque si quieren ayudar, podemos usar el dinero.

Formamos a todo el que quiera formarse, pero la mayoría de las personas que han permanecido en Call BlackLine, incluso a pesar de las dificultades, son población pobre, indígena, negra, LGBTQ y latina. Esa gente tiende a quedarse. Me parece que la gente impactada, la gente marginada, damos todo el tiempo. Sabemos que la mayor parte del dinero donado es de gente pobre o que no tiene mucho dinero. Se quedan a largo plazo, y por eso son los que han estado desde el principio de la línea de ayuda.

Ofrecemos una escucha sin prejuicios. Muchas veces, cuando la gente llama, doy a mis oyentes una salida si creen que es demasiado porque puedo ver todas las llamadas que entran. Me acaban de mandar un mensaje. ¿Podrías devolverle la llamada a esta persona? Les devolveré la llamada.

Ideación suicida. Tengo una hermana que es oyente y defensora[lgal1]  de la violación y la violencia doméstica. Ella manejó algunas llamadas de suicidio en Canadá que fueron brillantes. Recibió dos de ellas en una semana, y las manejó brillantemente.

No nos relacionamos con la policía nunca, nunca, nunca, y creo que eso desanima a muchos clínicos y a otras organizaciones. Pero no llamamos a la policía porque sabemos que si una persona llama y tiene ideas suicidas, no significa que vaya a suicidarse. Otras líneas telefónicas de ayuda conectan con la policía, y entonces la policía acude. La gente me ha contado historias de horror sobre cómo han sido hospitalizados en contra de su voluntad y cómo han sido maltratados durante la hospitalización, así que no llamamos a la policía.

Ofrecemos, y no es algo que se sepa, pero ofrecemos un poco de dinero. Si alguien llama y está llorando y dice: “me han cortado la luz”, y eso ocurrió mucho durante la pandemia, le enviaremos dinero por Venmo. No sé si están mintiendo o no, y realmente no me importa. No vigilo a la gente ni al dinero. Creo que este país ya lo hace bastante. No nos presentamos como una organización de ayuda mutua, pero enviaremos dinero. Tuve un joven en Portugal que llamó. Estaba en un programa de doctorado en Portugal, y me dijo: “No sé si voy a terminar porque mi ordenador se ha roto”. Le envié dinero para un nuevo ordenador. Hacemos cosas así.

Sí damos referencias, pero tratamos de investigar nuestras referencias. Queremos asegurarnos de que estas referencias que damos a la gente son de afirmación LGBTQI+, que tienen un análisis de la opresión, todo eso. Es curioso porque muchos médicos nos remiten a personas que son blancas, y yo me río; no me das dinero, pero me los remites. Lo entendemos.

Según el estado y si tengo una conexión con la gente, recibimos llamadas de personas que son maltratadas en prisión. Tengo algunas conexiones en Nueva York con gente de Sing Sing en California, tengo algunas conexiones. Pondré a la gente en contacto con los “defensores[lgal2]  de las prisiones” y con la gente por la abolición de las prisiones para ayudarles cuando tienen familiares en la cárcel.

No tenemos una gran presencia en el sur, pero definitivamente tenemos un punto de apoyo en la costa oeste, la costa este y el noreste porque todavía tengo muchos contactos de Black Lives Matter en todo el país, lo que es útil.

Álvaro: Parece que se trata de ir con la gente a donde se encuentren, proporcionando un apoyo emocional liberador y, cuando es posible, derivaciones comprobadas y apoyo financiero. ¿Puede describir su filosofía personal sobre la atención a los miembros de la comunidad de forma más específica, especialmente cuando están en crisis?

Vanessa: Mi filosofía es que todo lo que hacemos debe ser por amor y cuidado de la gente.

Mi filosofía es que si llamas -no me importa quién llame-, si nos llamas, te escucharemos sin juzgarte. Es curioso las llamadas que recibimos. Nunca olvidaré cuando empezó la pandemia; una madre me llamó y me dijo: “Dios mío, mi hijo quería un abrazo”. Tenía dos años, “y no quería abrazarlo”. Creo que estaba abrumada. La pandemia acababa de golpear, y ella dijo que se había ido a la cama, pero me llamó llorando porque sentía que le había hecho daño, así que básicamente le hablé de ello. Cuando se despierte mañana, puedes decirle que mamá ha tenido un mal día, que no tiene nada que ver con él y que le quieres. Le dije que se arrodillara y lo abrazara. Sollozó como 10 minutos porque sentía que “había arruinado a mi hijo”. La tranquilicé diciéndole que iba a estar bien.

La pandemia sacó a relucir las desigualdades y disparidades de este país. Algunas de las llamadas que recibimos eran simplemente desgarradoras. La gente decía: “No tengo comida”, y yo intentaba ponerlos en contacto lo mejor posible con la ayuda mutua. Utilicé un poco Amazon para entregar comida a algunas personas, pero Amazon se puso raro conmigo y me dijo: “tienes que sacar una cuenta de empresa”, lo que pensé que era porque estaba utilizando diferentes direcciones. No tengo una cuenta de negocios, pero para Jeff Bezos, a quien odio, supongo que eso es tal vez su seguridad. No sabría decirte por qué. Pero es desgarrador cuando estás tratando de ayudar a una comunidad, y las corporaciones vienen, y son como, “no estamos entregando allí porque usas una dirección diferente”. Yo también tuve que pasar por eso, pero nuestra filosofía es simplemente el amor y el cuidado de todas las personas.

 Álvaro: También has mencionado el no llamar a la policía. Eso puede ser un cambio tan duro para los clínicos, los trabajadores sociales y cualquier persona que tenga una profesión de ayuda. ¿Por qué no llamar cuando alguien está en crisis, especialmente cuando se trata de un suicidio? ¿Puedes hablar un poco sobre por qué esa filosofía es tan importante para cualquier persona en crisis, especialmente para los BIPOC?

Vanessa: Cuando creé Call BlackLine después de ir a Ferguson tras el asesinato de Mike Brown, y así en el camino de vuelta, alguien en el autobús dijo: “Los negros necesitan su propia línea de atención”.

Sabía que todo lo que creara no podía implicar a la policía porque veníamos de comunidades que habían sufrido el impacto de la violencia policial. Cuando lo estaba creando, al principio, solíamos despachar en Newburg, Nueva York. Si alguien tenía una crisis de enfermedad mental, despachábamos. De lo que nos dimos cuenta pronto -más rápido de lo que pensábamos- es de que se necesita mucha gente para dar una respuesta rápida. No pueden ser dos o tres. Se necesita gente que esté en la calle cuando la policía venga a desviar. Se necesita gente en la casa. Sabíamos que, aunque nos ocupáramos de algunas llamadas, como entrar en las casas, sabíamos que para hacerlo bien se necesita más gente.

Decidimos que íbamos a hacer una línea de atención telefónica, y entonces algunas de las primeras llamadas que recibimos fueron de personas que eran -y esto fue sorprendente para mí- hombres que decían: “Oye, sabes que este oficial de policía acaba de saltar de su camión y me golpeó sin ninguna razón”.  Así que no puedo llamar a la policía porque no tiene sentido, pero también sé que en ciertas comunidades la policía no es nuestra amiga, especialmente cuando se trata de problemas de bienestar mental. Muchas personas que mueren en manos de la policía son personas que están en una crisis de bienestar mental porque no están equipadas. No se trata de que estén equipados, sino de que simplemente no están equipados para lidiar con ese tipo de cosas. Desde el principio, porque se creó a partir de nuestro capítulo Black Lives Matter, sabíamos que no íbamos a llamar a la policía ni a enfrentarnos a ella.

 Álvaro: Me imagino que también crea un sentimiento de confianza con la gente que llama a la línea.

Vanessa: ¡Sí! Es gracioso; algunas personas llaman y susurran: “¿llamarán a la policía?” Nosotros decimos: “no, no lo haremos”. Entonces empiezan a hablar.

Así que, no sé si están en la casa o lo que sea, pero hay personas que, antes de empezar a contarnos lo que pasa, realmente nos preguntan: “pero si te lo cuento, ¿vas a llamar a la policía?”. También me han llamado mujeres maltratadas por su pareja y me han dicho: “¿vas a llamar a la policía?”. No. Ponemos en contacto a esas mujeres y a las víctimas LGBTQI+ que están en la misma situación con los servicios específicos para ellas que se ocupan de la violencia doméstica.

Recomendamos encarecidamente a cualquier persona que viva en Estados Unidos que reciba asesoramiento. Pero, por desgracia, el asesoramiento puede ser difícil para algunas personas. Es difícil. No tenemos los recursos. Es un país que ni siquiera siente que la asistencia sanitaria universal sea una cosa. Intentamos poner en contacto a la gente. Algunas personas ven a alguien por mí un par de veces sólo para salir de una crisis, pero no tenemos atención de bienestar mental gratuita. Simplemente no la tenemos.

La lucha durante la pandemia fue cuando muchos niños pequeños llamaban porque se sentían muy solos y echaban de menos a sus amigos. A veces la gente no entiende que puedes tener buenos cuidadores[10] pero estar en casa con ellos las 24 horas del día no es algo bueno. Todos hemos sido adolescentes. Tu madre puede sacarte de quicio. Yo hablaba con los jóvenes en su armario[lgal3] . Era como: “Mi madre me pone de los nervios”. ¿Puedes ir al armario? Y se metían en el armario para hablar.

Es simplemente tener a alguien con quien poder hablar. Eso es lo que ofrecemos. Estamos aquí si quieres hablar. No tienes que ser suicida. No tienes que estar en una gran crisis. Hemos recibido llamadas de personas mayores que sólo querían hablar. Tuvimos personas mayores negras que llamaron para decir: “Echo de menos a mis nietos”. Esas son las personas más dulces porque siempre se disculpan por molestarte. Nosotros decimos: no es un problema. Los jóvenes y las personas mayores siempre se disculpan por molestarnos, y pensamos que eso es extraño. Yo digo: “No nos estás molestando. Les queremos”.

Además, con nuestros jóvenes, siempre intentamos -no sabemos cómo son- pero intentamos afirmar su belleza. Tuvimos muchas chicas negras que llamaron porque se sentían feas y tal vez tenían ideas suicidas. A veces les decíamos: “Eres muy importante para nosotros. Eres hermosa. Eres amada”, y estas jóvenes sollozaban y decían: “Nadie me ha dicho nunca eso”. Nuestros oyentes siempre se esfuerzan por afirmar a nuestros jóvenes y hacerles saber lo valiosos que son para nosotros. Este país les dice a nuestros jóvenes, a nuestros jóvenes morenos, negros e indígenas, que son desechables la mitad del tiempo.

Le digo a la gente que si reconoce que son más jóvenes, por favor, asegúrese de que saben que cualquier pérdida nos afecta. Cada asesinato de la policía también. Los jóvenes llaman porque tienen miedo. Si es en una comunidad donde esta persona fue asesinada, nos llaman como: “Tengo mucho miedo. Tengo miedo de que me maten”, y no puedo decir que no vaya a ocurrir porque podría hacerlo, pero les decimos la verdad. Somos transparentes. Somos transparentes, e intentamos decirles que estaríamos en la calle por ellos si les pasara algo. Sabemos que la gente saldrá a la calle y luchará por ti. Así que siempre intentamos que cualquier niño que llame a esa línea sepa que es valioso. También lloraremos contigo. De hecho, he tenido algunos oyentes que han llorado con la gente, y yo digo: “Oye, está bien. No pasa nada”.

 Álvaro: Para las personas marginadas o que sufren la violencia policial o la institucionalización forzosa, la comunidad es la que, en última instancia, puede proporcionar una atención que salve y afirme la vida, especialmente cuando la gente teme por su vida y pide ayuda. Le decimos a mucha gente que busque ayuda cuando en realidad no es seguro para ellos todo el tiempo. Todas ustedes se ponen en la brecha, en realidad -así lo veo yo, no estoy seguro de que lo vean así-, para la gente a la que los servicios formales desechan y no puede recibir ayuda.

Vanessa: Sí, recibimos todo tipo de llamadas. Tengo gente que llama porque su supervisor es horrible. Pero me he quedado en el teléfono con mujeres trans, y es como, “creo que este coche me está siguiendo”, y dije, “vale, quédate en la línea conmigo, habla un poco más alto como si estuvieras hablando con la policía aunque no lo estés”. Nos quedamos con ellos en el teléfono hasta que llegan a su casa y están a salvo.

Le decimos a la gente que nos llame cuando quiera. Ese es nuestro lema. Si estás en un supermercado y te sientes mal, llámanos. También atendemos muchas quejas de los consumidores, porque en este país también se maltrata a la gente en las tiendas. Me han llamado personas y me han dicho: “el gerente me ha echado de Walmart sin motivo”. Y yo les digo: “Ah, sí, ¿qué Walmart es?”. Y una cosa sobre mí, voy a llamar a ese Walmart, y si no consigo al gerente, voy a llamar al corporativo. El objetivo de un día es tener una aplicación donde la gente puede dejar alfileres y decir: “He experimentado la discriminación en esta tienda”. No me importa. Vamos a dejar caer el alfiler en esa tienda, y vamos a dejar caer el alfiler en ese restaurante.

Hay gente a la que han echado de los restaurantes y me llaman llorando, como diciendo: “¿Por qué me han echado? No lo sé. La mujer a la que estaba gritando me gritó a mí primero”. Para la gente que navega por ser negra, morena, indígena y queer en este país, esto ocurre todos los días. No me gusta la palabra microagresión porque cada vez que alguien me hiere por ser negro, es algo macro para mí. Me siento muy mal.

Estamos atravesando cosas muy difíciles en este país, y no creo que mucha gente lo entienda. Te agradezco que lo hayas dicho: estamos en la brecha de la que nadie habla. A veces, si tienes un terapeuta, dices: “No quiero hablar de que me han maltratado en la tienda”, pero atendemos esas llamadas. Escuchamos esas llamadas y decimos: “Lamentamos que te haya pasado eso”. No decimos: “¿Qué has hecho?” Sentimos que te haya pasado.

Álvaro: ¿Qué sientes al formar parte de una comunidad que proporciona el apoyo necesario a las personas, a las personas BIPOC, a las personas queer y trans, a las personas con bajos ingresos que de otra manera no podrían acceder a la atención médica?

Vanessa: Se siente bien, y también, es abrumador.

Cuando decidí cerrar durante dos meses, me costó mucho trabajo. Tuve que ponerme en contacto con la gente porque lo estaba pasando muy mal. La gente que está cerca de mí me decía: “Vanessa, llevas mucho tiempo aquí, unos buenos años. Prestas tantos servicios, y necesitas tomarte un descanso”. Yo agonizaba por ello. No dormía porque sentía que me necesitaban, y entonces alguien me decía: “No tengas ese complejo de salvadora”, pero sé que es un servicio valioso.

Fue maravilloso cuando mi terapeuta me dijo: “Necesitas sanar. Todo tu equipo necesita sanar”. Muchos de nosotros, los pobres, no nos cuidamos. Tengo que ser honesta; la gente tiene tres o cuatro trabajos y no hace autocuidado. Entonces también experimentas mucho odio. Recibimos muchas llamadas de odio. Entonces lo interiorizas, y todos necesitamos tiempo para sanar. Así que, hablé con todos los oyentes, y fue gracioso lo rápido que estuvieron de acuerdo en que necesitaban dos meses. Me dije: “así que todos estaban sufriendo mucho sin decírmelo”, pero también creo que estaban agonizando como yo. Les dije que necesito que todos estén listos para ir en abril. Es necesario, pero sigo comprobando. Sigo viendo que llegan las llamadas y me digo: “Oh, Dios mío”, pero es el proceso por el que tengo que pasar yo misma al ser esta persona cuyo objetivo es salvar el mundo entero, y eso no es posible.

 Álvaro: Lo que acabas de decir me resuena con mucha fuerza, al notar toda la “curación[lgal4] ” que tiene que ocurrir. Mientras la gente le dice a las comunidades que presten atención, tal vez no se den cuenta de que eso también significa ponerse en peligro debido a todo el odio que puedes recibir como respuesta. Eso es algo que la gente no se da cuenta, sobre todo en lo que respecta a las líneas directas y la atención comunitaria. ¿Puede hablar más de ese odio que han recibido en Call BlackLine?

Vanessa: Fue extraño, y quiero golpear a Google. Si buscas en Google la línea directa de BLM, aparecemos nosotras. Así que pusimos un mensaje que decía que no estábamos conectadas con BLM, que éramos una línea de crisis, pero aún así, llaman, y todavía hacen odio. Siguen enviando mensajes de odio. No lo entendí, pero alrededor de cada incidente de Black Lives Matter o del presidente Trump, las llamadas vendrían – sería indignante la cantidad de llamadas que recibiríamos de personas que sólo necesitaban cantar la canción de la palabra N[lgal5] , llamándonos B y la palabra N. Durante el día, recibirás como 10 a 20. Recibes algunas, pero cuando pasa algo, como cuando Trump perdió, de hecho apagamos la línea durante un par de días porque supongo que la gente sentía que necesitaba vomitar su odio hacia nosotros por su pérdida. Las llamadas de odio son increíbles.

Para mis oyentes, depende de su personalidad. Tengo uno en el sur. Ella las llama llamadas de spam. Ella dice: “Es spam. Cuelgo”. Luego tengo otros que dicen: “Vanessa, no puedo responder a ninguna llamada; estoy cansado de que me llamen la palabra N”. Así que cada uno es muy diferente en su forma de enfrentarse a ello.

Mi sistema no es bueno porque sólo tenemos un límite de bloqueo de 1.000 personas, y seamos claros, reseteamos 1.000 y algo más, y luego empezamos a desbloquear a los de abajo para poder bloquear más, las nuevas llamadas de odio. No recibimos mucho dinero. Nunca hemos tenido mucho dinero. Sé que si tuviera suficiente dinero, podría tener un sistema como el de la línea de atención al suicida y, al igual que los refugios para mujeres maltratadas, esos números 800.

Me gustaría que Google cambiara los algoritmos porque, ya sabes, todo el mundo me dice: “Vanessa si pones BLM, salen todos”. No tiene nada que ver con BLM. Esta gente realmente quiere llamar y vomitar su odio.

 Álvaro: El hecho de que, como organización emergente, tengan que construir esta infraestructura para evitar que la gente les haga daño es lo más triste y lo que más enfurece. Me pregunto cuáles son los mayores retos de vuestro trabajo, además del odio que recibís.

Vanessa: El mayor reto es la capacidad de tener suficiente financiamiento. No me importa que me paguen. He tenido la suerte de poder tener un trabajo bastante decente ahora mismo, pero quiero poder pagar a mis oyentes. Tengo una que ha estado conmigo desde el principio, y es una mujer indígena pobre de Newburg. Quiero poder pagarle un sueldo. Hay que pagarles.

Me enfado cuando relleno las subvenciones porque a veces, cuando dices ciertas cosas como “no tratamos nunca con la policía”, mucha gente no da. En realidad, no podemos optar a las ayudas federales o estatales porque quieren que trabajes de verdad de la mano de la policía. Vivimos y sobrevivimos gracias a la amabilidad de la gente que hace donaciones. Tenemos un PayPal en nuestra página web para que puedan darnos dinero. Vivimos de la amabilidad.

De vez en cuando, cuando siento que no tengo suficiente dinero en mi cuenta para cubrir algunas de las cosas que necesito, simplemente grito a mis amigos en Facebook, y la gente siempre ha venido y me ha dado quizás 1.000 dólares para pagar las facturas. Sobrevivimos así, pero conseguir una subvención nos permitiría pagar a los oyentes. Hay que pagarles.

Le digo a la gente que si quiere decir “quiero utilizarte”, yo digo “podrías no utilizarme porque ahora mismo no tenemos capacidad”. La gente lo respeta, pero también me duele que tengamos que poner un límite a lo que podemos comercializar o sacar o compartir.

 Álvaro: Cuesta mucho dinero atender a la gente, y a menudo la gente se entusiasma con la existencia de algo como Call BlackLine, y no se da cuenta de todo el trabajo que conlleva desde el punto de vista financiero, emocional y estructural. Sé que a veces hacer este trabajo afecta a las oportunidades de financiación porque muchos esfuerzos de prevención del suicidio dan prioridad al rescate activo, que es cuando la gente recibe llamadas de la policía o del personal de emergencia. Así que, a menudo, la gente tiene que sacrificar mucho dinero para mantener los valores abolicionistas y mantener los valores de atención a la comunidad. ¿Cómo cree que el hecho de dedicarse a los valores antiviolencia afecta a la financiación de su organización?

Vanessa: Me parece bien. Una cosa que le digo a la gente es que tenemos que ser un modelo de paz. Como experta en violencia doméstica, siempre tuve que ser un modelo para los hombres a los que enseñaba que no puedo ser desagradable contigo. Tengo muy claro que la violencia, que la policía en este país es violenta. No puedo lidiar con esas instituciones. También me cuesta lidiar con las instituciones de salud mental porque esas instituciones también son violentas. Lo digo en mis subvenciones, y por eso la gente no ofrece la financiación.

Algunas instituciones de bienestar mental son muy opresivas. A medida que crecemos y aprendemos en este país, estamos aprendiendo que es necesario tener un análisis en torno a la raza y la opresión, pero mucha gente sigue utilizando este tipo de formación e intervención formal que es perjudicial para la gente. Yo le digo a la gente que la policía se pone de pie para matar a la gente morena, negra e indígena. Lo hacen, pero seamos claros: la educación nos mata, los profesionales de la medicina nos matan, todas las instituciones de Estados Unidos matan a la gente marginada. Sufrimos la violencia todos los días.

Somos un catalizador. Me han llamado personas que dicen que necesitan hablar porque su día ha sido horrible. Un jefe o supervisor que te maltrata es violento, aunque no te pegue. Es casi como si nos hubiéramos deshumanizado tanto que la gente ni siquiera ve que tu pequeña ocurrencia hirió a esa persona; tu pequeña ignorancia hirió a esa persona. Le digo a la gente todo el tiempo que una cosa que necesitamos en nuestra vida es la paz en tu hogar.

 Álvaro: Es posible mantener estos valores y practicar la atención comunitaria de forma liberadora, aunque la financiación no aparezca inmediatamente. Eso no quiere decir que sea fácil. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero es una posibilidad. Por eso, desde mi punto de vista, tu trabajo es tan poderoso. Estáis construyendo un futuro y un mundo en el que la gente puede prosperar y lo hacéis con muy poco.

Vanessa: Es curioso, nunca pensé que la gente creyera en mí. Pero, una mujer de Nueva Jersey se dedica a escribir subvenciones, y este año está escribiendo subvenciones para mí. Ha accedido a escribir gratis, y cobra a otras personas, pero dice que se lo compenso porque “El trabajo que haces toca a la gente. Tu trabajo es legítimo, de base, toca a la gente”.  Ella escribirá mis subvenciones este año de forma gratuita, y la quiero mucho por hacerlo. Es blanca, es queer, y siempre les digo a los blancos que eso se llama reparación creativa.

Puedes hacer cosas para apoyarnos sin todo este dinero. Le digo a la gente que necesita lugares para quedarse. ¿Tienes un apartamento? No tienes que cobrarles el alquiler por un par de meses. Eso es una reparación creativa. Le he preguntado a gente blanca, ¿puedes darle a alguien dinero para un par de viajes en Uber? Eso es una reparación creativa. Sólo necesito que la gente piense de forma creativa porque la gente siempre piensa: “oh, Dios mío, las reparaciones son millones de dólares”. Puede serlo, pero no tiene por qué serlo. Piensa creativamente en lo que tú, en tu pequeño espacio del mundo, mientras estás aquí en las calles por BLM o George Floyd, que podrías hacer creativamente para ayudar y levantar a otra persona que está sufriendo, una persona marginada. Es fácil de hacer, pero no creo que la gente lo sepa. Sólo piensan en grandes cantidades de dinero, y yo no. Yo pienso en trozos de dinero. Pedazos de apoyo.

 Álvaro: Quiero preguntar más específicamente, ¿qué crees que debe cambiar para apoyar a los individuos negros que experimentan ideación suicida u otro tipo de crisis?

Vanessa: Esa es una pregunta difícil, porque es como si tuviéramos que acabar con la pobreza, tenemos que acabar… Me has atrapado en eso.

Realmente me gustaría que Estados Unidos adoptara el bienestar mental y la atención a la salud mental de forma universal. Eso significaría que tendrían que adoptar la atención médica de forma universal, y no lo hacen.

También me gustaría que los 211 y algunas de las otras líneas de atención telefónica recibieran formación como Undoing Racism, People’s Institute for Survival and Beyond, o Getting to the Root. Recientemente tomé “Desafíos de Latinxs en el Desmantelamiento de la Supremacía Blanca”, y le digo a la gente todo el tiempo que fue uno de los mejores entrenamientos que he tomado en años. Creo que la gente que quiere ayudar necesita ser aprovechada por personas como la Dra. Joy aprovechó estos entrenamientos. No sé si podemos hacer a la gente más amable porque (como la axiología del Dr. Edwin Nichols sobre cómo nos relacionamos) a veces la gente simplemente no puede relacionarse.

Creo que este trabajo nos pertenece. Pertenece a la gente marginada. Tenemos que ser los ayudantes de nuestra gente, y lo somos, ¿verdad? Lo somos. Creo que como este país tiene a la gente tan segregada y tan sobrecargada de trabajo con tres empleos -no puedo ayudarte, estoy cansada- que si pudiéramos tener ese apoyo de la comunidad, eso es muy importante. Una cosa que la gente siempre me dice es que somos una comunidad. Yo no creo que una línea de atención telefónica sea una comunidad, pero ellos dicen que somos una comunidad, y nosotros somos su comunidad.

A la gente le encanta decir que los negros no se llevan bien, y yo creo que eso es una falacia porque, dentro de este trabajo que hago en la línea de ayuda, encuentro que la gente marginada está mucho más conectada de lo que los medios de comunicación y otras personas retratan. Nos queremos. Nos queremos, así que no quiero que perdamos nunca la esperanza en los demás. Le digo a la gente todo el tiempo: “no te bebas el Kool-Aid”[11]. Acércate a esa persona y ofrécele la misma dignidad y el mismo respeto que querrías en tu comunidad, especialmente si está en tu comunidad.

Además, quiero acabar con la falta de vivienda. Me molesta que este país no acabe con ella porque podría hacerlo. Veo tantas cosas y oigo tantas cosas. Cuando hizo mucho frío en Chicago, un hombre negro me llamó y me dijo que estaba acostado y durmiendo en la nieve. Quiero decir, ¿por qué? No quería ir a un refugio porque decía que no era seguro. Pude contactar con algunos de mis amigos en Chicago. No entró en su casa, dijeron, pero le pusieron un enchufe para que conectara sus cosas, y se llevó la comida. Tenemos que hacerlo mejor.

Hemos fallado en los Estados Unidos. Durante la pandemia, fracasamos. La pandemia sólo nos mostró lo que ocurría antes de la pandemia. No somos amables y cariñosos con la gente que creemos que está por debajo de nosotros o que no merece dignidad y respeto. Ese fue mi viaje. No nací así. Probablemente tuve el mismo tipo de mensajes y socialización, pero a medida que crecí, empecé a aprender que tu voz y lo que haces a la gente les impacta; empecé a cambiar, incluso la forma en que me veía a mí misma.

Te respeto. Respeto a la gente a pesar de todo. Si me maldices, te seguiré respetando. Es esa paz la que siempre he abrazado, y la heredé de mi padre. Cuando mi padre falleció, tenía una educación de tercer grado, y por muy violento que fuera con mi madre, en su funeral la gente se quedó fuera porque mi padre daba de comer a todo el mundo en la comunidad. Mi padre daba dinero a los niños si lo necesitaban o si tenían un bebé y lo necesitabas. Yo recibí eso de él. Sé que lo hice. Aunque fuera violento con mi madre, no dejé de quererle.

 Álvaro: Sí, mantener la esperanza y el amor por los individuos y las comunidades y que los sistemas cambien. Eso es algo difícil de conseguir porque, con el tiempo, la gente se desgasta. ¿Cómo pueden los lectores apoyar tu trabajo y solidarizarse con organizadores como ustedes?

Vanessa: Podrías ir a www.callblackline.com. Cuando volvamos a abrir, estoy buscando gente que quiera apoyar Call BlackLine. No tienen que ser oyentes porque escuchar es difícil. No voy a mentir sobre eso. Es difícil. Tenemos muchas habilidades en nuestra comunidad. Si hay gente que es buena con el manejo de computadoras, gente que es buena con la creación de cosas, volantes, etcétera (Deberías ver mis volantes. ¡Oh, Señor!) Aprecio cualquier cosa que quieran dar.

Vamos a hacer una formación, pero puede que tenga que cobrar, y será una escala móvil. Haré otra formación para Call BlackLine, que se abrirá de nuevo. Tenemos suficientes oyentes para responder a las llamadas que entran y estar disponibles para las llamadas que no pueden entrar. Si quieren participar, pónganse en contacto con nosotros. Además, si quieren donar, hay un botón de donación. Sé que los tiempos son difíciles. La gente ha perdido su trabajo a causa de la pandemia. Hay alguien que da tres dólares al mes, y agradezco sus tres dólares. Él no lo sabe, pero yo de vez en cuando le digo: “Te agradezco lo que haces”.

Lo que la gente quiera, y si me necesitan para hacer una formación en algún sitio, acabo de pedir unos honorarios porque las mujeres negras deberían cobrar. Deberían pagarnos por esto.

Déjame darte el número: 1-800-604-5841. Estaremos en marcha el 1 de abril. Compártanlo. Comparte el número si puedes.

 Álvaro: Si tuviera que resumir el punto de partida de su trabajo y su importancia, ¿qué querrías que supiera la gente sobre la prestación de apoyo a la comunidad en su línea de atención telefónica?

Vanessa: Las personas que son LGBTQI+, negras, indígenas, de color, también viven con problemas de bienestar mental. Simplemente no les damos tantos servicios como deberíamos, así que quiero que les ofrezcan apoyo. A veces la gente sólo necesita que le escuchen. No necesitan consejos. En realidad, sólo quieren que alguien les escuche. Recuerda que debes ser esa persona que escucha a alguien. Sólo escucha.


[1] Black, Indigenous, People of Color (Comunidades Negras, Indígenas y Personas de Color)

[2] #GrupoAlimentaALaGente

[3] Movimiento “Vidas Negras Importan”

[4] Este servicio se encuentra enfocado en contextos de población estadounidense, sin embargo, encontramos valiosa la traducción de la información ya que el contenido que se presenta puede ser de utilidad para distintos grupos en los contextos latinoamericanos o para las comunidades latinxs,

[5] El equivalente a las líneas de apoyo para personas en crisis.

[6] En inglés she/her y they/them, con esto se hace referencia a que al dirigirse a la persona pueden usarse pronombres femeninos o pronombres neutros.

[7] Lo que sería un equivalente a un escuela de estudios técnicos.

[8] “Colegios y Universidades Históricamente Negros” son aquellas universidades que se establecieron como centros educativos para personas afro-descendientes, previo a la promulgación de las leyes de derechos civiles y durante la época de la segregación.

[9] Al hablar de personas “cafés” usualmente se hace referencia a un tono de piel moreno, la mayoría de las veces puede referirse a personas de ascendencia latinoamericana, sin embargo, puede ser también en referencia a personas de origen asiático (medio oriente, países árabes, la India, etc.)

[10] Ya sea madre-padre, madre soltera, padre soltero, parejas del mismo género, etc. refiriéndose a cualquier persona que asuma los cuidados.

[11] Expresión que hace referencia a la creencia de seguir una idea aunque sea potencialmente peligrosa.


hacer la aclaración, ya que se conside

Política de las autolesiones: perspectivas de la experiencia personal

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Tiras de papel rasgadas con la inscripción
Tiras de papel rasgadas con la inscripción "Self Harm" que en español se traduciría como "Daño Autoinflingido"

Tra(ns)ducción de Emiliano Exposto

El movimiento de “supervivientes de autolesiones” surgió́ en Gran Bretaña en los años 1986-1989. Llegó a convertirse en una voz importante en la lucha contra la psiquiatría. El movimiento posee tres textos clásicos: Self-Harm: Perspectives from Personal Experience
de Louise Pembroke (1994); Vicious Circles: an Exploration of Women and Self-Harm in Society de Diane Harrison (1995); y Killing Me Softly: Self-Harm, Survival Not Suicide de Sharon LeFevre (1996).


Los trabajos de Harrison y LeFevre exigen ser leídos: en primer lugar, por su idea de que los cuerpos de las mujeres son un “campo de batallas” en las sociedades occidentales, como lo demuestran los índices de autolesiones y de “trastornos alimentarios”; en segundo lugar, porque constituyen una memoria crítica importante hoy en día. Pero como declaración definitiva de un movimiento político, la compilación armada por Pembroke sigue siendo insuperable. Su publicación inicial por Survivors Speak Out en 1994 fue un evento político fundamental. Se trata del testimonio más poderoso sobre las autolesiones. Aquí la autolesión no es considerada una “patología” individual, ya que adquiere un sentido político más amplio. En otras palabras, las autolesiones son una cuestión política.


Reimpreso en 1996, Self-Harm sigue siendo leído en todo el mundo. Hay que leerlo como el libro que contiene la “base de evidencia” más importante sobre la autolesión. ¿Qué lo hace tan significativo? Ante esta pregunta hay una respuesta clara: Self-Harm construye
críticamente una política de las autolesiones.


En primer lugar, a partir de este libro podemos entender que la autolesión es una política, en la medida en que estas experiencias provocan en el lector un cambio de percepción. Lean este libro y el “problema” de autolesionarse jamás volverá a ser el mismo “problema”.


Para captar esto podríamos considerar dos definiciones de la autolesión. La primera del psiquiatra Gethin Morgan, quien acuñó el término “autolesión deliberada”, la cual es explicada como “un acto deliberado no fatal, sea que se trate de un acto físico, una
sobredosis de drogas o un envenenamiento, realizado a sabiendas de que era potencialmente dañino, y en el caso de sobredosis de drogas, que la cantidad tomada era excesiva”. La segunda definición es de la superviviente Maggy Ross: “La autolesión rara vez es un síntoma de la llamada enfermedad psiquiátrica. No es un intento de suicidio… Es un grito silencioso… Es la manifestación visual de una angustia extrema. Aquellos que nos autolesionamos llevamos nuestras cicatrices emocionales en nuestros cuerpos.”


Maggy Ross proporciona menos una descripción de la autolesión que una explicación. En este sentido, una vez que escuchamos su explicación, el “problema” de las autolesiones ya no parece ser el mismo “problema”. Los testimonios compilados en este libro informan al lector cómo es este malestar y por qué la autolesión debe entenderse como un acto de “supervivencia”. Esta política nos dice que las autolesiones son una cuestión de poder.


Los hechos crudos del poder en las autolesiones son los siguientes: algunas personas son violentadas y silenciadas; ellas sobreviven a este silencio a través del acto de autolesionarse. Por ende, el punto político central de la autolesión es que puede ser autoinfligida, pero la violencia que la precede no lo es, porque algunas personas son violentadas y silenciadas por otros. Los testimonios contenidos en Self-Harm revelan precisamente quienes son esos otros; cómo se violenta a las sobrevivientes; y cómo han sobrevivido. La política de la autolesión supone entonces identificar y prevenir las violencias, del mismo modo que cuidar a aquellos que sobreviven por las autolesiones. Una política de la autolesión es lo que Peter Sedgwick llamó una psicopolítica. Una política que desafía a la medicina, a la psiquiatría y a la psicología. Y esto por dos razones.


Primero, porque el acto de autolesionarse pone a los sobrevivientes en contacto con profesionales que entienden mal las autolesiones, ya que las comprenden como patologías individuales. Y en segundo lugar, porque algunos de esos otros que han causado autolesiones son ellos mismos profesionales. Se sigue, entonces, que uno de los logros de Self-Harm es exponer la complicidad entre el “tratamiento psiquiátrico” y la generación de daños en uno mismo. Y dado que esta complicidad sigue siendo escandalosa, hoy necesitamos con urgencia una política de las autolesiones para combatir a la psiquiatría.


El movimiento de supervivientes ha proporcionado no solo una política de la autolesión, sino también una política de la experiencia, como alguna vez dijo Laing, uno de los referentes de la anti-psiquiatría. No encontramos en esta política la objetividad estéril del
control médico ni la estupidez de la clasificación psiquiátrica. Se trata de una política extraída del pozo de la experiencia. Por este motivo, a aquellos que descartan estas posiciones como si fueran “meramente subjetivas” o solo un “punto de vista”, les recuerdo
que gracias a la política de la experiencia tenemos conocimiento de diferentes violencias, como la violencia sexual infantil, el abuso o la violencia doméstica. De modo que, finalmente, en el caso de la política de las autolesiones necesitamos algo análogo a lo que
logró el activismo feminista: necesitamos una política radical y un cambio de percepción y sensibilidad de las autolesiones.

*Texto original en: http://www.studymore.org.uk/cress3.pdf

Stultifera navis
Antipsiquiatría, Política y Clínica

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Ilustración antigua del edificio principal del hospital psiquiátrico Saint Anne, Paris. Por Gaildrau, publicada en L'Illustration, Journal Universel, Paris, 1868

Cada loco es un disidente político
David Cooper

Existe una gentileza hacia las psicofarmacotecnologías que enaltecen a las destellantes iglesias de la psicología moderna y neoliberal. Sostengo desde este inicio —y los que me anteceden— que no creo exista una novedad al decir que la inmediatez y la sordera clínica ha venido expropiando de poco a poco las posibilidades y potencias del deseo; de todos aquellos que se han vuelto contra sí mismos, han enfermado o han saltado a la locura como última y noble defensa ante el mundo.


Aquellos que navegamos con las lenguas errantes, creemos saber que nuestras prácticas se anudan inevitablemente con la valentía de afrontar el deseo, de interrogar las funciones del síntoma, de acompañar las máximas consecuencias del hablar, pero más aún, del decir; podemos —si es que así se desea— situarnos en la complejidad que convoca el tema de los silenciados, porque pese a una enfermedad que embiste a los cuerpos, esta, no los silencia. Su cuerpo calla y el alma grita. He aquí nuestro tema: los enfermos del alma.